20 AÑOS DESDE LA APERTURA DEL MURO DE BERLÍN (III)
¿QUÉ PASÓ CON EL SOCIALISMO DE ROSTRO HUMANO?
Hans Modrow
Fue tras la muerte de Stalin cuando el premier soviético, Nikita Kruschev, expuso al comité central del PCUS los horrores del Estalinismo.
La muestra de esta realidad dejó claro como aquel estado que se llamaba de los obreros y de los campesinos, donde se decía que todo era de todos y que representaba el futuro de una humanidad mejor, había degenerado hasta situaciones increíbles. Stalin, el vendedor contra el Nazimo, no era mejor que aquellos a los que venció.
A pesar de que la historia occidental hace parecer que las sociedades del este eran dictaduras tan rígidas donde no existían movimientos ni alternativas políticas, esto realmente no era así. En el este se generaron movimientos políticos que pretendían transformar ese Socialismo dictatorial e inflexible en un socialismo hecho para el ser humano.
Los primeros movimientos de oposición se produjeron tras la muerte de Stalin, pero me voy a ir a 1968. En ese año, el presidente Checoslovaco Alexander Dubcek intentó llevar a cabo un nuevo proyecto: El socialismo con rostro humano.
Un socialismo democrático, sin presión policial, con partidos políticos, con libertades políticas y de prensa. Un socialismo que cumpliese su premisa fundamental: Ser un método para la emancipación del ser humano, no para su esclavitud.
Los tanques soviéticos del premier Brezhnev acabaron con Alexander Dubcek y su primavera de Praga. El militarismo soviético aplastó las esperanzas de un socialismo mejor, quizá todo un símbolo de la realidad soviética y de la degeneración de esas ideas.
Muchos años después, con la llegada de Gorbachov a la presidencia soviética, pareció que el socialismo de rostro humano podía por fin tener una oportunidad. El proyecto de Gorbachov no era exactamente el de Dubcek, pero en esencia compartía sus puntos primordiales: Libertades públicas, democratización política y reforma económica.
En todo el bloque del este aparecieron los movimientos reformistas al calor de la nueva situación soviética: Polonia, Hungría, de nuevo Checoslovaquia…
En la RDA también hubo multitud de movimientos reformistas, aunque contenidos por su presidente, el dogmático Honecker. Pero dirigentes secundarios como Hans Modrow y Gregor Gysi abrazaron entusiastamente las reformas que proponía Gorbachov.
El caso de Hans Modrow es bastante revelador de cómo eran estos comunistas reformistas y como acabaron. Él era el cargo político más importante de la ciudad de Dresde. Desde antes de la llegada de Gorbachov al poder en la URSS y de la Perestroika Modrow defendía puntos de vista reformistas, lo que posiblemente le llevó a no estar en el Politburó.
Modrow fue el primer dirigente comunista en abrir un diálogo con la oposición, asumiendo muchas de sus demandas. No es de extrañar que muchas de las manifestaciones en la RDA que pedían la cabeza de Honecker, pidiesen también que Modrow fuese nombrado primer secretario del SED.
Una de las cosas que parece omitir la historia de la caída del muro es que en la RDA ya existían unos movimientos políticos propios que demandaban reformas democráticas. Parece como si la reunificación fuese el objetivo de las manifestaciones y la oposición al régimen, pero esto no era así. Pocos germanos orientales creían en una unificación rápida con la RFA, la mayoría lo que querían eran reformas que cambiasen la RDA y mejorase, eso sí, los lazos y relación con sus vecinos.
Sin embargo, la caída de Honecker y su sustitución por Krenz, y el error del portavoz del gobierno del SED que comunicó la posibilidad de viajes al oeste como algo inmediato, provocando una avalancha que acabó con el muro abierto por todas partes, llevó a que los acontecimientos se precipitaran.
El canciller Occidental Kohl empezó a hablar de reunificación y de llevar al este la prosperidad del oeste si el país se unificaba, y los ciudadanos de la RDA olvidaron las reformas del socialismo con rostro humano (que al fin y al cabo no habían visto nunca) y pasaron a militar en la reunificación.
Modrow por fin pudo ser primer secretario del SED, pero los acontecimientos se habían precipitado de tal manera que su proyecto cayó en saco roto. Modrow hablaba de un socialismo democrático y de unas relaciones privilegiadas, incluso una especie de confederación, con la RFA, pero manteniendo la RDA y el socialismo como sistema socio-político.
Las elecciones de 1990 en la RDA demostraron que los Germano orientales querían otra cosa. Sorpresivamente, el nuevo SED (depurado de elementos dictatoriales y antirreforma por Gregor Gysi) a penas alcanzó el 16%, siendo superado por la CDU y el SPD. Modrow dejó su puesto al nuevo canciller Lothar de Maizière, y el país fue absorbido por la RFA en pocos meses, desapareciendo del mapa.
Muchos ciudadanos del este de Alemania que vivieron entusiastamente estos hechos hoy piensan que aquella reunificación no se hizo bien. La industria del este desapareció en el nuevo país capitalista, donde no era competitiva.
Las palabras de la Canciller Merkel el otro día dejan claro como quedó el Este. Le preguntaron, con afirmación incorporada a la pregunta, que lo que se había prometido a los ciudadanos de la RDA no se había cumplido. Merkel respondió que el en Este ahora habían muchos paisajes saneados y ecológicos, al desaparecer las sucias industrias estatales.
El ecologismo es importante, pero parece un resumen pobre de la mejora del Este en los últimos 20 años. La realidad del Este es mucho más desempleo, desindustrialización y emigración hacia el oeste.
Hoy, Modrow y Gysi son dirigentes de Die Linke, que ha llegado a alcanzar una fuerza espectacular en el Este de Alemania donde está a punto de ser el primer partido en esos Landers.
Lo que le pasó a Modrow y a Gysi le pasó a otros muchos. O se convirtieron en socialdemócratas pensando que la historia había acabado con el socialismo, o quedaron en la oposición de forma casi residual. El propio Gorbachov se presentó a unas elecciones en Rusia años después y sacó el 1% de los votos, a pesar de su buena imagen en occidente y su premio Nobel.
El socialismo democrático (o con rostro humano) no pudo ser. ¿Fue demasiado tarde para estos movimientos? Seguramente sí. En 1956 o 1968 se podrían haber llevado a cabo. En 1989 fue imposible, y se hundieron junto a una economía planificada en plena recesión.