LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

EL CONSUMO Y LOS SALARIOS

 

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El otro día estuve discutiendo con una de estas personas que asumen las típicas recetas liberales. La discusión empezó hablando sobre la prestación de desempleo, que esta persona veía como un foco de vagancia y aprovechamiento (¡Que comentario más típico!). Yo le opuse mi experiencia personal, y cómo esta prestación me sirvió para no tener que aceptar el primer trabajo basura que encontrase.

A pesar de esto, él continuaba pensando que una persona que estuviese cobrando el paro debía aceptar el primer empleo que encontrase, independientemente de cual fuese, para no “parasitar” del estado. Propuso que a una persona que estuviese cobrando el paro y rechazase una oferta de trabajo se le retirase la prestación, algo bastante más agresivo y extremista que aquel decretazo que intentó Aznar y provocó una huelga general.

 

Escuchando esto, y sin entrar a discutir la brutalidad de la medida, opuse un criterio técnico: Si se hace eso se provocaría un descenso general de los sueldos ofertados, puesto que la gente se tendría que conformar con lo que fuese ya que la alternativa sería cero, provocando un descenso general del poder adquisitivo de los nuevos contratos.

Mi interlocutor no cedía: Mejor eso que parasitar del estado, y ya tendrías tiempo de mejorar después (¿existiendo gente dispuesta a trabajar por lo que fuese?). No analizaba el terrible efecto pernicioso sobre la economía que podría tener esta medida. Los cánones neoliberales no lo dicen ni lo contemplan, por lo que no existe. ¡Qué maravilla! Se siguen recetas económicas pero se es incapaz de pensar los posibles efectos.

 

Sin las prestaciones sociales, sin el sustento del estado a las personas que no tienen trabajo, se generaría una tendencia marcada por una norma básica de la economía: A más oferta baja el precio. O sea, los sueldos ofertados serían bajísimos. Si una empresa pudiese ir al INEM y pudiese tener al profesional X mejor preparado por un sueldo de 620 euros al mes, ya que si no el estado le dejaría sin prestación, la mayoría de empresas ofrecerían sueldos de este tipo.

 

¿Qué provocaría esta situación? ¿Ahorro en las cuentas públicas, y acabar con la gente que se aprovecha del desempleo? Si, esos efectos probablemente se conseguirían. Pero por lo explicado antes se generaría algo terriblemente más perjudicial que lo anterior: La contracción terrible del consumo.

En nuestro sistema económico el consumo es el pilar del sistema. La entrada de las clases bajas a los bienes de consumo es lo que ha provocado la explosión y el progreso industrial de los últimos 50 años.

Además de esto, concretamente en España la principal causa de la terrible crisis que vivimos es precisamente la contracción del consumo.

 

Si se hacen políticas de estado que provoquen un descenso de los salarios, lo que vas a conseguir es que las familias y las personas no tengan renta disponible para consumir, y, por lo tanto, vas a provocar una contracción del consumo.

Esa contracción generará más paro, y la gente que entre en ese ciclo tendrá que conformarse con salarios más bajos reduciendo el consumo nuevamente. Hablando claro, volveríamos a épocas pasadas donde el consumo de lo que no es básico para la supervivencia estaba destinado a las clases privilegiadas.

 

Los cánones neoliberales dicen que un descenso de salarios conllevaría mayores beneficios empresariales, y estos provocarían un aumento de las inversiones y de la creación de empleo. Por lo tanto, este efecto sería positivo, ya que crearía más puesto de trabajo y riqueza. Sin embargo, dentro de la miopía neoliberal, el efecto que he explicado antes parece no importar.

 

Si ponemos estos dos efectos en una balanza, ¿Qué es mejor para el país? ¿La inversión empresarial que crea empleo o el aumento del consumo? Un neoliberal dirá que la inversión, y mucha gente estará tentada a decir lo mismo.

Pero confiar en esta inversión empresarial puede ser un terrible error. Sí es verdad que un empresario con más beneficios, generalmente, va a reinvertir éstos y se va a generar más empleo, pero ¿Quién te dice que no los va a reinvertir en Letonia o en Paraguay? Porque muchos de los beneficios de las empresas españolas han ido a la generación de negocios y a la inversión en países terceros. ¿Y quien dice que este dinero no va a parar a una cuenta en Suiza o a una Sicav?

En cambio, la capacidad de consumo de la clase media y la clase trabajadores va a repercutir casi en su globalidad en el propio país. Una persona no va a comprar una empresa petrolera en los emiratos árabes cobrando 3.000 euros más al mes, ni los va a llevar a un paraíso fiscal. En este sentido, una economía basada en sueldos altos y en alto índice de consumo es más segura que una basada en los altos beneficios empresariales.

 

El Keynesianismo posterior a la segunda guerra mundial se basó en el consumo general de la sociedad. Fueron años de pleno empleo y una calidad mínima de vida para todo el mundo. El neoliberalismo, en cambio, siempre ha convivido con un paro estructural, aunque posiblemente no ha sido sólo por su causa.

No es que se deba volver al Keynesianismo ortodoxo, yo no lo creo. Pero a veces es conveniente rescatar a Keynes para intentar tumbar estos mitos neoliberales que se nos presentan como un texto sagrado infalible, peligrosísimo pensamiento el de la infalibilidad que ha llevado a la humanidad a continuas desgracias a lo largo de la historia.

Comentarios

Gracias por la respuesta Pedro. Lo de tutear es más complicado por cuestiones de educación. Me es imposible. Ud dice que IVA es el camino más fácil. Cual sería el camino a seguir por el estado?. Y que me dice del gasto público? Saludos

No se preocupe hombre, a pesar de que prefiero el tuteo, nos ustearemos sin ningún problema. Me pregunta usted sobre lo que debería hacer el estado en vez de subir el IVA. Bien, la pregunta es complicada, porque seguramente necesitariamos un cambio integral en el modo de hacer la recaudación y las cargas impositivas. Personalmente yo tomaría varias medidas. La primera sería un aumento de los tipos máximos de IRPF del 43% al 50%, como se hace en países como inglaterra. Tal y como esta planteado esto, se llega muchas veces al absurdo de que una persona que gana 100.000 euros al años se le retiene el mismo porcentaje que al que gana 1.000.000. Se deben crear nuevos tramos para estos salarios escandalosos. Por otro lado me parece adecuado el aumento de las retenciones por rentas del capital que ha hecho el gobierno. Otra cosa a plantear sería el aumento del impuesto de sociedades, quizá compensado en parte con la reducción de cotizaciones de la S.S por el lado empresarial, lo que pasa es que este punto puede ser complicado debido al gran fraude fiscal que hay en España. También creo que el impuesto de sucesiones y de patrimonio, que han tendido los últimos años a bajar, deben subir para los patrimonios importantes. En cambio, los abusivos gastos notariales es algo que se debe estudiar y replantear. Son cuatro pinceladas, cuatro ideas sueltas. Iré desarrollando ideas conforme vayan saliendo los post.

Perdón, quise decir "endeudada"...

Yo digo lo mismo que en el post de hace unas semanas. Tu interlocutar está seguramente influído por un sentido forofil de la política, pero sobre todo defiende sus posturas porque realmente no espera estar nunca ni en situación de cobrar mucho menos de lo que cobra, y menos aún de estar cobrando el paro. 9 de cda 10 dentistas ava larían esta tesis, si no fuera porque la mitad esos dentistas podrían ser ese mismo interlocutor de tu post. Teorizar sobre los demás, excuyéndose a sí mismo es lo más fácil del mundo. Pongo un ejemplo idiota. Hace un par de años, mi empresa "nos obligó" a aceptar subidas de sueldo en concepto de dietas, tranporte, etcétera... es decir, al estilo jornalero: si llenas el saco de aceitunas, cobras, si no, no. Muchos lo aceptaron con la excusa que de que finalmente era más dinero neto, ya que si estuviera en nómina habría retenciones a la seguridad social, etc... y no sólo les parecía bien sino incluso justo.... hasta que tuvieron una baja laboral prolongada, momento en que se arrepintieron (y digo porque alguno me lo confesó)... ¿y qué haces con esta gente, además de cabrearte, llamarles egoistas (porque su bajada de pantalones nos afectó a todos, no sólo a ellos) y bobos? Y no estamos en supuestos de gente necesitada ni adeudada.

Buenos días Pedro: Coincido con ud en el sentido que las prestaciones sociales deben mantenerse. Sin embargo esta prestación no puede mantenerse indefinidamente. Tener un limite me obliga a estudiar las ofertas de empleo que me llegan. Hay veces, sobre todo cuando la presión económica es fuerte, que obliga a tomar el primer empleo que te ofrecen, con un salario de verguenza. Soy de los que piensa que al estar nuevamente insertado en el ámbito laboral, hay más oportunidades de encontrar un empleo mejor. Por favor no malinterprete las palabras anteriores. No estoy diciendo que se acepte el primer empleo que llegue, con el salario que sea. Digo que posiblemente, ese empleo, que tuve que aceptar, porque tengo deudas, me pueda abrir otras posibilidades (contactos) que me permita mejorar mi posición económica. Hay una subida de impuestos en el horizonte, amparada supuestamente para mantener esas prestaciones. No soy economista, pero pienso que si se disminuye el gasto público (eliminando ministerios donde la ministra se ofusca porque le llevan la contraria y dicen que son comentarios machistas o vicepresidencias que parecen más bien premios a la consecuencia con el pensamiento del régimen) La subida de impuesto no sería necesaria o sería menos impactante. Esa subida definitivamente incidirá en el consumo a la baja, ya disminuido por la situación económica. Estoy seguro que cuando ud estaba en el paro, no paso un día en que no buscara trabajo y barajará las ofertas que le llegaban. La mayoría de las personas también están haciendo eso en este momento, pero hay quienes quieren pescar en río revuelto y sobre ofrecen miserias. Es allí donde el estado debe poner el ojo. No en alargar prestaciones que a posteriori disminuirán también mi calidad de vida. Saludos

Hola Manuel, Lo primero, por favor, no hace falta que me hable de Ud. me siento mucho más cómodo si me tutea, así que empezaré yo predicando con el ejemplo. Para que un sistema de prestaciones de desempleo funcione correctamente estas prestaciones deben ser menores que los salarios que se ofrecen en el mercado de trabajo,para no desincentivar la búsuqeda de empleo. Pero lo que está sucediendo en España es que eso no es así, y que las prestaciones de mucha gente son superiores o iguales que los salarios que se están ofreciendo. Esta situación es difícil, pero el problema no está en que las prestaciones de desempleo (que recordemos son el 80% de la base contizada el primer semestre, y el 60% el resto de la prestación, que tiene un máximo de 2 años, y un máximo de 1.040 euros mensuales) sean altas, si no que los sueldos son miserables. Fijémonos en los números. Para que una de estas personas que lleven más de 6 meses en paro rechace un trabajo porque cobraría menos que en el paro le deben estar ofreciendo poco más de la mitad de lo que cobraba en su trabajo anterior. Lo que muchos piden es que la gente acepte cobrar algo más de la mitad de lo que cobraba antes para que no "chupe" de las cuentas públicas. Pero aceptar este axioma nos puede llevar a una catástrofe. Porque una persona cobrando la mitad no va a consumir la mitad, va a consumir bastante menos de la mitad. Y este consumo es la base de otros muchos empleos de otras muchas personas, que si entramos en este ciclo posiblemente perderán. Respecto a lo del aumento de impuestos es cierto que va a desincentivar el consumo en principio, aunque aquí la comparación es distinta. Porque si ese aumento de impuestos va destinado a mantener unas prestaciones sociales o una inversión pública que de otra manera no sería mantenida, entonces hay dos fuerzas contrapuestas y habría que ver cual de las dos es mas fuerte, porque no está tan claro. Otra cosa es que pudiesen haber otras alternativas y que, sobre todo, esta subida de impuestos se podría haber hecho de otra manera, no con la facilona subida del IVA, solución cutre y poco imaginativa que nos ha propuesto este gobierno. J, como siempre de acuerdo contigo.

Lo que comentas, Nicolás, siempre me ha parecido algo que raya lo paranormal. Esta gente que se dedica a auditar el trabajo de quien por ejemplo cobra 2.000 euros, comparándolos con quien cobra 1000 para concluir que los que cobran 2.000 no se lo merecen y deberían cobrar menos, 1.000 como los otros. Claro, una persona normal debería pensar que los que cobran 1.000 deberían cobrar 2.000, pero no al revés. Pero estas personas no lo piensan por alguna razón extraña. El fenómeno empieza a convertirse en parapsicológico cuando estas personas no se escandalizan por, por ejemplo, la jubilación del expresidente del BBVA. En este caso se argumenta que la empresa privada puede pagar lo que quiera.Tampoco se escandalizan, es más, defienden que un jugador de futbol gane 10 millones de euros al año, debido a que los genera. Pero que el vecino cobre 2.000 euros es una aberración. La envidia es un poderosísimo sentimiento, y alguien lo debe haber orientado de esta manera porque lo de tu amigo el anónimo no es algo puntual, es más bien habitual. Me pregunto muchas veces de donde deben salir estos argumentos obscenos, estas ideas que parece que querrían socializar a los trabajadores entre ellos, dejando fuera al 10% más pudiente de la sociedad, que no debe ser socializado por alguna extraña razón.

Hace un par de días dejaron un comentario en mi blog -alguien que se esconde como anónimo porque debe tener miedo de dar la cara- en el que se me reprochaba mi apoyo al partido socialista en base a un sueldo de 1800 euros que calculaba que debería cobrar por 20 horas de trabajo a la semana y lo contraponía con los salarios de 900 euros por 40 horas laborales de la mayoría de las empresas. A parte de que no tiene ni idea de lo que habla: tanto de sueldo, como de jornada laboral de un maestro como de quién me paga mi salario -fíjate por donde me lo paga la Generalitat Valenciana gopernada por Camps- su gran contradicción se basaba en que supuestamente él que apoya a la derecha está en contra de esos salarios de miseria pero apoya a quienes explotan a los trabajadores con salarios ridículos que no permiten ni vivir ni mucho menos consumir. En fin, contradicciones neoliberales que más bien parecen otra cosa de otros tiempos.

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