LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS

 

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En este pasado viaje que hice por motivos laborales estuve casi todas las noches cenando fuera del hotel, en estos excelentes restaurantes asturianos donde se come como en ninguna parte. Las cenas eran multitudinarias, de alrededor de 15 personas, momento que se aprovechaba para relajarse después de todo un día de trabajo.

 

En algún momento puntual recuerdo que las conversaciones se deslizaron dentro del terreno de la política. Los comentarios de quienes introducían estas conversaciones solían ser de crítica profunda al presidente del gobierno y a su política, de una manera más personal que documentada.

Me sorprendieron sobremanera algunos comentarios, que no era la primera vez que escuchaba, sobre la prestación de 420 euros y las prestaciones por desempleo. El argumento que rechazaba la prestación de 420 euros es que ésta provocaba “vagancia”, y que había muchas personas que cobraban esta ayuda y, a la vez, hacían trabajos en negro. Respecto a la prestación por desempleo comentaban casos de personas que no habían aceptado trabajos porque, según ellos, cobraban más en el paro.

En el futuro haré un post en concreto sobre la prestación por desempleo y este tipo de comentarios sobre la misma, en la que aprovecharé para comentar una historia personal que usaré para rechazar este tipo de comentarios, a mi modo de ver, lamentables. Así que voy a enfocarlo de una manera más genérica.

 

Las personas que estaban en esta cena eran trabajadores cualificados con buenos sueldos, que seguramente oscilaban entre los 2.000 y 3.000 euros mensuales. Personas que trabajan duro, pero también son personas cuyo puesto de trabajo no está en peligro y se saben con una seguridad laboral importante.

Estas personas son trabajadores, viven de su trabajo, no son ricos ni nada parecido. Sin embargo, me produce una gran sorpresa como pueden tener estos recelos a quien cobre 400 euros porque lleva muchísimos meses sin trabajo y sin ingresos conocidos.

En el fondo el argumento es “Estas personas están cobrando de mis impuestos mientras no hacen nada”, y ahí es donde está el problema, como se considera que otros viven de ti, sin empatizar lo más mínimo con sus necesidades.

Quiero puntualizar que lo que me molestó y sorprendió de estos argumentos no es al argumento en sí, si no el sentimiento que lo producía. No me hubiese molestado si se hubiese enfocado desde un punto de vista técnico, enumerando los problemas generales de la medida y los efectos económicos que podía provocar; pero el enfoque era subjetivo y de recelo.

 

Hay gente que piensa (y dice) que quien no trabaja es porque no quiere. Esta frase, que seguramente es verdad para personas jóvenes, se convierte en una obscenidad si pensamos en desempleados de más de 50 años sin ninguna formación específica, sobre todo en épocas como la actual, donde rozamos en 20% de paro. Quien no ha tenido familiares o amigos en situaciones parecidas parece no ser capaz de entender esto ni ver que hay personas con necesidades reales sin posibilidades con solucionarlas por si mismos.

 

Después de la cena pensaba si esos mismos argumentos los habrían hecho personas en una cena de, por ejemplo, directivos. Si hubiese sido una cena de algunos de esos 140.000 españoles que son ricos, personas que tienen más de 1 millón de dólares en sus cuentas bancarias o en bienes que no son ni su vivienda ni bienes de consumo, creo que seguramente no habrían sido capaces de hacer argumentos de ese estilo. Hubiese sido una falta de “clase” y una posición egoísta estar quejándose de que otros cobren 400 euros cuando tú ganas cantidades que multiplican por decenas de veces esa cantidad. Aunque solo fuese por mantener las apariencias, o por dar imagen de ser caritativo o solidario, creo que no se hubiesen hecho estos comentarios.

 

Pero entre algunas de aquellas personas que componen eso que se llama la clase media, concepto manoseado y desnaturalizado hasta convertirse en prácticamente un cliché, sí se oyen este tipo de argumentos.

¿Cuál es el sentimiento que provoca esto? Me resulta complicado analizarlo. En primer lugar creo que hay una especie de sentimiento de inmunidad a las desgracias que te hace ser capaz de criticar cosas que seguramente podrías necesitar en otro momento. Por otro lado hay un sentimiento de competitividad degradado y convertido en algo extremo, que te hace valorar fuertemente todo aquello que se consigue con el esfuerzo y con la “posición” personal, y despreciar todo aquello que no proviene de estos ejes. Por último, no sé si hay un cierto sentimiento oculto mezcla de envidia y frustración, al comprobar como unas ganancias económicas importantes no te han llevado a la felicidad que esperabas.

 

Se ha hablado mucho, sobre todo en el mundo anglosajón, de los valores de la clase media: Esfuerzo, ahorro, lucha por progresar y subir de posición, aparentar, etc.

Creo que todos estos “valores” se pueden convertir en perversos si no se orientan y relativizan correctamente.

Comentarios

Nueve (u ocho) de cada diez personas que he conocido que opinan que cada uno tiene lo que se merece y que las ayudas sociales sólo fomentan vivir del cuento cumplen lo siguiente: a) Ganan más de 3000 euros netos al mes, y/o cuentan con otro sueldo parecido en casa. b) No cumplen la condición a, pero no han estado en el paro jamás ni esperan estarlo (y muchos nunca lo estarán, con crisis o sin ella). En resumen, digan lo que digan de cara a la galería, los demás (los que están por debajo) les importan un carajo. Y no hay mucha vuelta de hoja.

Jesús, no te equivoques, mi crítica no viene a una opinión fundada sobre un gobierno o unas políticas concretas. Mi crítica es sobre unas opiniones cuyo fundamento principal, y quizá único, es que los demás no tengan ayudas ni prestaciones de ningun tipo por la sencilla razón de que tú no la tienes, y de que estas ayudas vienen de los impuestos que uno paga. Nada tiene que ver que estas prestaciones las haya aprobado este gobierno o el anterior, no es una cuestión política. Es una cuestión de interés personal y de pensar sólo en uno mismo. Respecto a lo de las prestaciones de desempleo que comentáis aquí, creo que es importante tener claro que la prestación de paro es un derecho contributivo que generan las personas con sus cotizaciones. Esto sí que es un derecho, que cada uno puede utilizar de la manera que considere conveniente, aunque su fundamento sea la ayuda en caso de necesidad. Si tu amigo cobra 1.000 euros en el paro es porque ha estado cotizando por más de 1.800 durante mucho tiempo. En breve haré un post sobre esto, y veréis para qué valen realmente estas prestaciones más allá de prejuicios sobre la vagancia de los demás. De todos modos, conociendo al ilustre farmacéutico, no me extraña nada lo que me cuentas. Otra cosa son las ayudas de los 420 euros, ya que eso no es una prestación adquirida por uno mismo, si no una ayuda extraordinaria concedida por el estado, por lo que en este caso sí se debe ser extremadamente cuidadoso a la hora de concederlo, y ético a la hora de recibirlo. No obstante, y este es un comentario que te hace un funcionario del INEM si le preguntas, los requisitos de esta ayuda son mucho más estrictos que los de cualquier otra, por lo que la acusación de que se está regalando dinero a expuertas no es seria, aunque obviemante siempre habrán casos de fraude. Y francamente, no sé como se puede pensar que las personas pueden vivir con 420 euros y que es algo que puede llevar a la vagancia. Eso es estar fuera de la realidad y tener en la cabeza los precios del café de Zapatero.

Hola amig@, y bienvenido al blog después de tu segundo comentario. Sólo quería puntualizar una cosa sobre el post. Una de las cosas que más me llamaron la atención era que las personas que estaban haciendo este tipo de comentarios no eran personas de un nivel económico excesivamente alto. Tíenen buenos sueldos y un poder adquisitivo muy decente, pero no son ricos, en el fondo son trabajadores, y mañana puede quebrar la empresa o pasar cualquier cosa que los dejará en la calle. Eran personas que no saben si en algún momento de su vida van a poder necesitar una ayuda similar porque viven de su trabajo,no de rentas. Y por eso quise hacer la comparación con personas de un nivel de renta muy alto, con ricos, para ver como realmente estas opiniones no siguen una línea progresiva ni se fijan proporcionalmente a nivel de rentas. No obstante, sí que hay un componente importante dentro de la opinión que se basa en la situación económica personal. A mi me parecería inconcebible que una persona que va enlazando contratos de tres meses alternados con meses de paro sin solución pudiese estar en contra de la prestación por desempleo. Otra cosa es, como bien dices, que una vez te situas fuera del alcance del paro (aunque no sea real si no una percepción psicológica propia) las opiniones vinen marcadas más bien por una cuestión de ideología, sensibilidad, concepto de sociedad, etc. Ahora mismo voy a colgar un post sobre la experiencia personal que viví con las prestaciones de desempleo, para exponer mi visión sobre las prestaciones de desempleo.

Añade a tu comentario los que se quejan de las prestaciones sociales en forma de becas de comedor, becas de libros, ayudas a familias en situación precaria, desempleo a emigrantes... y tendrás entero el discurso que nos está enviando el PP y que por su demagogia y populismo cala entre la gente que no quiere parase a pensar un momento si estuvieran en una de esas situiaciones. El PP lo sabe, Mariano lo utiliza.

Directamente de una oficina del paro en la comunidad autónoma donde vivo: - hola, Sr. fulano. Le llamamos de la oficina del paro para indicarle que ha sido seleccionado para asistir al curso de formación X, que se imparte desde las 9:00 hasta las 12:00, a partir del día 1 de octubre. - Pues lo lamento, pero ese horario me va muy mal. No puedo asistir. Muchas gracias. Como este caso, a montones. El Sr. Fulano está en el paro, pero le viene muy mal el horario. Y no entro en si está o no cobrando el paro. Los estudiantes no han internalizado que el esfuerzo, el trabajo y la ambición son tres ingredientes esenciales para tener éxito en la vida. Por contra, a nuestros hijos se les está educando para que no estudien. Da igual, si van a recibir un aprobado. Y luego ¿qué?, ni están formados ni en su repertorio está el deseo de trabajar. Desengañaros, estamos creando en España una pandilla de vagos redomados, por cuya conducta de vagancia están siendo recompensados. SI me pagan por no hacer nada, ¡valiente tonto voy a ser si me pongo a trabajar! ¡que trabaje Rita la Cantaora!. Y yo no puedo calificarme ni de nuevo rico, ni de más papista que el papa, ni cosa parecida. Una observación amplia de los diferentes sectores da esta imagen. Pero hay que estar atento a todos los flancos.

Se dice que la ignorancia es muya atrevida. Pero al margen de la ignorancia de esos comensales me da la sensación que son gentes que que por H o por B, han medrado y ttienen mentalidad de lo que se llama "nuevo rico" o ser más "papista que el papa", o de ser unos conversos que de pasar a ser unos rojillos han pasado a ser más fachas que los fachas. Como dice el dicho "nunca pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió. Por otra parte, me alagra que hayas disfrutado en esta preciosa tierra asturiana, de sus paisajes, su gastronomía y de una ciudad como Oviedo, tan preciosa, a 100 kilómetros de donde vivo.

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