LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

¿UNIFORME EN LA ESCUELA?

 

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Leo en el diario público que un catedrático de pedagogía propone volver al uniforme escolar obligatorio para poner freno al consumismo desmesurado que se observa entre los jóvenes.

 

Me gustan estos debates, porque ambas posiciones tienen razones poderosas, y difícilmente se puede rechazar totalmente la otra postura.

A favor del uniforme podemos decir que éste convierte a todos los alumnos en iguales, independientemente de cual sea su condición económica y social. No hay envidias por la ropa de otro, ni prepotencias por el mismo motivo. El catedrático decía que le reinstauración del uniforme escolar evitaría el consumismo, algo que rebatiré después.

En contra del uniforme podemos decir que es una imposición de indumentaria que recuerda a tiempos pasados y que en cierta manera puede coartar la individualidad de cada uno.

 

Personalmente soy contrario a la reimplantación del uniforme en los colegios. No rechazo que pueda tener algún efecto positivo, pero creo que los negativos superan a los positivos, y que se sobredimensiona los efectos beneficiosos del mismo.

El catedrático de pedagogía dice que su uso disminuiría en consumismo. Yo creo que en un grado muy bajo. Posiblemente no existirían estas envidias y estas burlas por la ropa de los niños, pero existirá igualmente por el material escolar, por los móviles, por los juguetes o por cualquier otra cosa, ¿O es que vamos a uniformizarlo todo?

 

En el artículo se explicaba que los niños exigían a los padres todo tipo de juguetes y ropa sin valorar nada, y que se habían convertido prácticamente en máquinas consumistas y egoístas. Bien, incluso asumiendo que esto pueda ser así (que lo es en muchos casos) el echar mano del uniforme para solucionar esto es la típica solución simplista y facilona que se intenta rescatar del pasado para poner un parche.

Pero, además, en todo esto hay un pensamiento oculto que me parece muy preocupante, que es que los problemas de la educación de los hijos los arregle el colegio.

 

No paro de oír gente que habla de que la educación de los hijos la deciden sus padres, de la libertad de educación, etc. Pero en cambio, la gente pretende que sea la escuela quien le eduque a sus hijos, eso sí, bajo los parámetros que ellos digan.

Ahora se quiere que el colegio erradique el consumismo de los hijos. Pero para que los hijos aprendan a valorar las cosas, eliminen la “cultura de pedir” y no exijan “a cambio de nada”, deben ser los padres quienes no cedan ante los hijos, aprendan a decirles que no, les enseñen que no se puede tener lo que se quiere; no la escuela.

 

Los padres querrían que sus hijos no les estuviesen pidiendo a todas horas juguetes de todo tipo, y que se conformasen con un no. Pero, ¿Acaso el Padre no presume del coche que se ha comprado? ¿No quieren los padres tener las mismas cosas que sus amigos? ¿No ven los niños como sus padres se vanaglorian de la televisión de plasma que se han comprado? Con esos ejemplos, es difícil que el niño valores otras cosas que las cosas materiales, si no se les da una educación adecuada en este aspecto. En una sociedad consumista, los niños hacen lo que ven, ni más ni menos.

 

Muchas veces veo parejas jóvenes con hijos, y estos hijos manipulan a los padres como quieren. No sé si es un problema del tipo de sociedad en que vivimos (Ambos progenitores trabajando, poco tiempo para los hijos), pero me da la sensación de que esos padres no tienen una buena preparación para educar a sus hijos. Quizá se deberían estudiar otros métodos, como que los padres aprendan psicología infantil, algo que seguramente les sería muy útil, en vez de estar proponiendo continuamente la vuelta en la escuela a ciertos valores del pasado como solución simplista.

 

Hablaba el catedrático que la “cultura de pedir” llevaba, de mayores, a la “cultura de la subvención”, ¿Pedir que la escuela soluciones la educación de tus hijos no es acaso “cultura de la subvención”?

 

Comentarios

pues el uniforme nos ase ver iguales y noa da a entender k en la escuela solo somos una persona y no muchas personas diferenes dios los bendiga

Mis hijos van a un colegio privado y llevan uniforme, lo que me facilita mucho la vida (para mi esta es la autnéntica ventaja de los uniformes).Pero, discrepo en lo de "económico". Es economico un abrigo de 80 euros?? Corbata de 21 euros??? Camisa blanca de 35 Euros??? Calcetines de marca Pocholo que no sé lo que cuesta??? Solo por el nombre de la marca se me quitan las ganas de comprarselos Si esto es barato que venga Dios (o quien sea) y lo vea. Claro que este abuso de poder por parte del colegio es desde este año que han cambiado el uniforme, el cual sólo se vende casualmente sólo en el colegio.Sinceramente me parece un abuso y sí ya sé que alguien me dirá que cambie de colegio pero..Por que me tengo que ir yo cuando el colegio estos años no ha sido tan radical ni tan caro??? El caso es que el colegio en lo que se refiere a lo Docente es una maravilla pero en cuanto a la dirección ha cambiado y estan creo "abusando" ....por otro lado las madres se quejan como yo pero realmente no hacen nada ...vaya lo de siempre..un gran rebaño de ovejas.....

De nuevo, no puedo estar más de acuerdo con el último párrafo de Pedro. En primer lugar escribí sobre cómo muchos padres intentan pasar el marrón de la educación de los hijos a los colegios (esto todavía, pero a la TV o a "la sociedad"), y ahora quería hablar sobre el consumismo y la competividad entre los chicos. Aunque ya tengo casi 40 años, no veo mi nfancia y mi adolsecencia tan lejana. Por supuesto que la ropa y la imagen personal son algo muy valorado por los chicos, pero no es lo primoridial. Los chicos comptien, sienten envidia entre ellos y se comparan por absolutamente todo. La ropa es sólo una parte esas cosas. El tipo de padres y familia que tienen, la casa dónde viven, el coche que tienen los padres, dónde y como pasan las vacaciones, los trabajos que tienen... eso por parte de los padres. Uno no se hace punki, ni quiere intergrarse en un grupo o tribu (sólo) por la ropa que llevan los colegas, sino por todo lo que hacen, dicen y son. Por parte de los propios chicos: el ordenador, la consola y el móvil que usan (hace 20 años, el vídeo o la bici, o los discos a los que tenían acceso), lo que hacen o pueden hacer los fines de semana, el dinero del que disponen, la ropa que usan fuera del colegio, las zapatillas de deporte... todo... hasta el peinado que llevan. ¿Le rapamos a todos por igual? Opino como Pedro que esto de los uniformes está sobrevalorado y es una polémica artificial y sin mucho fundamento. Yo soy contrario a su uso, sólo le vería la ventaja que apuntaba alguien de que fuera algo común a todo el estado, o la comunidad autónoma, y que sirviera verdaderamente para abaratar el gasto en ropa de los chicos (que igual hay que abaratarlo porque se les compran todos caprichos de vestuario que quieren, las Nike, los Levis...). Ahora, que como con todo, mientras no sea impuesto, que cada uno haga lo que quiera.

Esta no es un tema de opiniones cerradas, ni mi posición es absoluta. Tanto uniforme como la libertad de vestimenta tienen sus cosas positivas. Tú has mostrado lo positivo de una parte, y como lo sientes como padre. Yo he considerado que se sobredimensiona la parte positiva, y como se simplifica en pequeñas cosas problemáticas mucho mayores, muchas de ellas deficiencias de la educación que dan los propios padres. Si tus hijos están agusto me alegro mucho. Esperemos que a los 13 o 14 años sigan estándolo, aunque seguramente en ese mometo preferirán otra cosa. Pero sea como sea, su consumismo, su egoísmo y sus pataletas porque no les concedan caprichos bendrá marcada casi en su totalidad por la educación y los ejemplos que hayan visto en casa, y muy poco o nada por el hecho de llevar uniforme o no. Eso es lo que pienso. Un saludo.

Pedro: no era mi intención ofenderte. Solo estaba calificando tu comentario con otro comentario, crítico, pero no ofensivo. Tengo dos hijos que acuden a un colegio público desde 1º de primaria, y llevan uniforme. Ellos se sienten orgullosos cuando por la calle, o en el centro comercial, o en el cine, ven a un niño que llva su mismo uniforme. Se identifican, y se sienten partícipes de un mismo grupo. Además, la familia no tiene discusiones durante la semana por el tipo dde ropa que se tienen que poner para ir al colegio. Por el contrario, mis sobrinos (un nilo y una niña) mantienen discusiones contínuas con su madre a causa de la vestimenta diaria. Y finalmente, económicamente, nos resulta mucho más barato (incluso a la hora de hacer la colada, es más fácil y económico). Ahora, no entiendo por qué la discusión se está centrando entre los colegios públicos y los privados. El uniforme no es privativo de un colegio privado (sea o no cocnertado, religioso o no). Repito mi primera impresión: el uniforme escolar proporciona identidad de grupo, nos hace iguales y no es reflejo de valores del pasado. Y si he molestado, lo lamento. Tampoco utilizo ningún psudónimo. Me llamo Falconeti (a mi madre le gustaba mucho la serie "hombre pobre hombre rico").

No puedo estar más de acuerdo con el artículo en absolutamente todo lo que dice. Ahora no tengo tiempo de leer y analizar las respuestas, pero sí quería comentar aquello de que los padres delegan, asombrosamente para mi, ciertos aspectos de la educación de sus hijos, no sólo en el colegio, sino que se justifican con el trabajo, la falta de tiempo, la TV, "la sociedad" con un descaro e irresponsabilidad acojonantes. Lo ilustro con un ejemplo. Hace un par de años leí un reportaje en un diario (no recuerdo cuál) sobre los niños, las consolas y vídeojuegos que se me quedó grabado. Había una familia protagonista con dos hijos (unos 11 y 7 años), los dos padres trabajadores, chalet de dos plantas, un par de coches, al menos 4 televisores en la casa (por las fotos y lo que contaban: salón, cocina, dormitorio de matrimonio, dormitorio del hijo mayor), se les veía muy bien vestidos, y creo recordar que iban a un colegio privado, posiblemente de los de uniforme. La madre "alardeaba" de controlar y poner freno a las ansias de jugar con las consolas de los hijos, sobre todo el mayor: "no, nada de jugar más de una hora al día, y nada hasta después de hacer los deberes, los fines de semana les dejamos más...". También decía que con su trabajo (me llamó la atención que no mencionó al padre en este momento) tampoco podía controlar todo lo que hacía su hijo, pero que procuraba que no hiciera lo que queria. Bueno, nada demasiado raro, sonaba sincera la mujer. Y seguro que lo era. Pero seguías leyendo y resulta que el niño de 11 años, no sólo tenía TV y la consola en su habitación, sino que tenía ¡4 consolas! No la Play y la Play 2 (igual digo alguna inexactitud, odio los vídeojuegos y las consolas, y no entiendo ni patata), sino la Play, la Play 2, otra nueva versión y la portátil. ¡Cuatro consolas! Yo es que alucinaba en colores. El trabajo, la falta de tiempo, la sociedad... seguramente la buena mujer opinará que la educación pública es un desastre, que "la sociedad" o la TV no transmiten los valores adecuados, que hay demasiada telebasura, que si el consumismo esto o lo otro... por cierto, en la habitación del niño no se veía ni un sólo libro. Ordenador a la última y 4 consolas, por supuesto que sí. Y a saber qué móvil tenía el niño.

Falconeti, no voy a entrar en una discusión sin mucho sentido contigo. Pero voy a responder a una cosa. La frase a la que te refieres dice: "en vez de estar proponiendo continuamente la vuelta en la escuela a ciertos valores del pasado como solución simplista". ¿A que me refiero? No es sólo a este caso. Me refiero, por ejemplo, a cuando se pide aumentar la autoridad de los profesores, cuando se pide volver a la educación obligatoria sólo hasta los 14 años, etc. Todos ellos son bases de la educación de nuestro pasado más directo, lo que no quiere decir que sus valores abstractos y descontextualizados sean valores pasados, como insistes en que opino. Ante los problemas educacionales de las nuevas generaciones la solución más fácil para las personas es volver atrás, y recuperar los métodos que existían antes, creyendo cándidamente en que estos problemas novedosos desaparecerían con su recuperación, lo cual es un error. Por alguna razón tu atrevimiento", "osadía" y falta de respeto me son muy familiares... De todas formas, en aras de una buena convivencia y el debate positivo, te invito a que te bajes un poco los humos. Runaway, yo pienso como Redeu, que no hay mucha relación entre un uniforme laboral con uno escolar. Considero que es lógico el uniforme un multitud de trabajos, aunque considero que en otros no lo es. No obstante quería orientar el tema del uniforme a un contexto de educación, porque si no es fácil dispersarse. La verdad es que este es un tema, como indico al principio del post, bastante conflictivo y en la que ambas posiciones tienen una parte importante de verdad. Gracias por el cable Redeu.

Aquí tengo yo sentimientos encontrados. En los colegios dos colegios religiosos que estuve para la educación básica tenía que llevar uniforme. Sin embargo en otro más y, ya en el el instituto donde estudiaba el Bachillerato, cada cual iba a su libre albedrío. Mi elección personal sería ésta última, pero también entiendo a los que defienden el uso del uniforme. Yo trabajo en el sector de la hostelería, el cual, salvo los bares pequeños y familiares, los de barrio o las tascas y chiringuitos; los demás, es obligatorio el uso de uniforme. Pero claro, la mayoría de las empresas, hoteles y restaurantes de más categoría optan, y creo que con acierto, por el uniforme. El mayoritario es el clásico "pinguino": pantalón clásico negro, camisa blanca, pajarita negra y chaleco negro. Actualmente trabajo en un hotel de cuatro estrellas y ese es el uniforme que llevamos, aunque en vez de pajarita llevamos corbata negra. La verdad es que no me gusta nada, este uniforme está muy visto y le tengo ya manía y odio. Así pues he visto con buenos ojos que la dirección vaya a cambiar el uniforme para el próximo año. El pantalón puede ser y, además es conveniente que así sea, negro. Pero la camisa se podría cambiar por otro color: negra, azul, rojo burdeos, a rayas...sin cobata o con corbata que hiciera juego, pero por favor, sin chaleco, sobre todo para el verano. En todo caso sustituirlo por chaquetilla, pero siempre para el invierno. Estaríasmos elegantes y seríamos más originales desmarcándonos del clásico "pinguino" y muy visto y monótono.

DRAE ATREVER: 3. prnl. Insolentarse, faltar al respeto debido OSAR: 1. intr. Atreverse, emprender algo con audacia

Aunque a mi me gustan poco los uniformes en los colegios, he de admitir que entiendo a muchos padres que los prefieren simplemente porque el coste de éstos puede ser más asequible que la ropa que en su lugar necesitan su hijos para ir al colegio. Quizá este sea el motivo de que cada vez más colegios públicos estén incorporando el uniforme. En cualquier caso, ese uniforme es “elegido” y suele ser de bajo coste, y muy distinto del uniforme “impuesto”, que podemos encontrar en la mayoría de colegios privados (¡muchos de ellos concertados!) que lo utilizan para marcar diferencias entre unos colegios y otros, entre unas clases sociales y otras. Hay países en los que todos los niños de un mismo nivel (por ejemplo, Primaria) llevan el mismo uniforme en todos los colegios del país. Esto permite además del abaratamiento, el máximo aprovechamiento de los uniformes por varios hermanos u otros niños del mismo o distinto colegio, o incluso de distinta ciudad. Coincido con Pedro en que la educación básica, la de los principios que deben guiarnos en la vida, son responsabilidad directa de los padres. Aunque es fácil encontrar muchos casos en los que se traspasa esa responsabilidad al colegio y se confunde lo elevado de la mensualidad y lo caro del uniforme con una garantía de educación de calidad. Lo de los uniformes en las empresas creo que nada tiene que ver con los uniformes en los colegios. Responde a otras necesidades y cumple otros objetivos dependiendo de la empresa, sector, etc. No es lo mismo un hospital que un restaurante, una industria siderúrgica o un cuerpo de seguridad del estado. Por último, aunque sé que Pedro no necesita ser defendido, voy a referirme a algún comentario que he leído que me ha resultado como mínimo chirriante. Me parece importante el esfuerzo que hace por proponer temas de debate relacionados con la actualidad. Y creo que podemos estar de acuerdo o radicalmente en contra de sus opiniones, pero no deberíamos utilizar el relativo anonimato que nos proporcionan los seudónimos con los que firmamos para “tirar a dar” a aquel de quién discrepamos. Otra cosa es que este tema de los uniformes pueda dar de sí para escribir un completo ensayo que contemple los múltiples matices que rodean a este tema, que hayan podido ser omitidos voluntariamente para poder tratarlo en un post o simplemente por olvido. O incluso es posible que su opinión sea radicalmente distinta de la de cualquiera. Pero me cuesta creer que el autor sea un ignorante atrevido y osado (¿cuál es la diferencia?), como alguien le llama.

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