LA SUERTE SONRÍE A LOS AUDACES

DOS POLÍTICAS DEL PASADO

http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/img/obama.jpg 

 

La propuesta del presidente estadounidense Barack Obama para recuperarnos de la crisis económica internacional ha sido parcialmente aceptada en la pasada cumbre del G-20. Las líneas maestras de su propuesta se basan en el aumento del gasto público para inyectar liquidez en los mercados, planes de rescate a los sectores amenazados, un control mas intenso sobre las operaciones financieras internacionales y una tímida declaración contra los paraísos fiscales.

En términos histórico-económicos, la propuesta de Obama recuerda mucho a las políticas que emprendió en ex presidente norteamericano F.D. Roosvelt durante la gran depresión, y que supusieron la implantación internacional (en el mundo capitalista) de las políticas económicas de John Maynard Keynes. La diferencia, en este caso, es que la propuesta de Obama parece algún tipo de Keynesianismo global, no estatal como se hizo en los años 30.

A pesar de que estas políticas parecen tener un consenso internacional bastante amplio, existe otra corriente de opinión aparentemente minoritaria que critica las estrategias de Obama. Esta corriente defiende que la solución a la crisis económica no es un mayor gasto público ni un control mayor sobre las operaciones financieras, si no que lo que hay que hacer es acabar con las pocas restricciones que todavía quedan, llegando al liberalismo extremo sin prácticamente regularización. Estas ideas son defendidas por el partido republicano de los EE.UU, sobre todo por su ala más conservadora, y por parte de algunos miembros del PP Español (con especial implicación del Ex presidente Aznar). Otros grupos conservadores de otros países no parecen alinearse con esta postura, bien por táctica, por convencimiento, o porque sus opiniones no llegan a los medios de comunicación españoles y, por tanto, no las conocemos.

Podríamos hablar de terceras posturas, de aquellas de los países en los que gobierna el llamado socialismo del siglo XXI, aquellas de los grupos de izquierda transformadora u otras. Pero al no estar, a mi entender, bien desarrolladas ni ofrecer un punto de vista que pudiese influir en la política internacional voy a omitirlos.

Por lo tanto, nos enfrentamos a dos alternativas bien definidas, una vez que el neoliberalismo globalizado con su ausencia de controles a los flujos de capitales ha provocado una gravísima crisis internacional. Para aquellos que defienden una mayor desregulación es como si la historia se hubiese detenido hace un año. Independientemente de lo que haya pasado, parece que creen con fe ciega en la desregulación como algo totémico y como único camino verdadero.

Para mí, estas opiniones sólo se sostienen mediante una fe casi religiosa, o bien mediante una posición interesada, pero no en razones objetivas. Es como si dijésemos que para acabar con los asesinatos con armas de fuego en EE.UU hay que permitir la venta de pistolas en los supermercados. El sistema impulsado por Reagan y Thatcher en los 80 está agotado, y hay que cambiarlo.

Sin embargo, las políticas de Obama, que por lo menos sí intentan cambiar las cosas y reparar los desmanes de la anterior situación, tampoco son garantía de éxito. Es evidente que ninguna política tiene una garantía de éxito asegurada, y que cualquier política de cambio supone un riesgo, pero lo que es sorprendente en este caso es que la solución a la crisis parece un plagio internacionalista de las políticas Keynesianas.

¿Se puede resolver dos crisis con 80 años de distancia, en dos mundos totalmente distintos por el paso del tiempo con casi las mismas políticas? Reconozcamos que suena raro. El Keynesianismo comenzó a fallar durante los años 70, cuando se simultanearon dos fenómenos que parecían opuestos al mismo tiempo: La inflación y el estancamiento económico. Las causas de esto no están claras, pero parece que la economía se convirtió en algo tan grande e interrelacionado que ya no respondía perfectamente a las simples teorías keynesianas. Es difícil pensar que con una economía muchísimo más interrelacionada como la actual darán resultado, aunque para ello se este intentando que los planes de estímulo sean globales.

Lo que si parece similar a la época de la gran depresión es que, si estas teorías económicas fracasan, nos encontraremos en la dicotomía entre ultraliberalismo y socialismo, creándose posiblemente una gran polarización social y mucha conflictividad, al menos hasta que alguien desarrolle alguna otra alternativa.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: