Dice Gaspar Llamazares que en España no hace fata una reforma laboral, que lo que hace falta en España es una reforma empresarial.
"Las empresas españolas no compiten con innovación, sino con el empleo precario. Todos sabemos que más del 50% el empleo precario es fraudulento: se tiene en régimen de temporalidad a trabajadores que en realidad ocupan un puesto que deberá ser fijo", ha dicho Llamazares, además de “"En este país nos dedicamos a permitir el empleo a la carta en la legalidad y luego intentar con subvenciones inútiles fomentar el empleo estable. Ese sistema ha fracasado y hay que legislar las condiciones de calidad en el empleo".
Estoy de acuerdo con Llamazares. Mi experiencia profesional me demuestra que las empresas Españolas (las valencianas, que son las que conozco) suelen ser bastante cutres, fundamentalmente las Pymes. El fraude, la cutreria, el desprecio a la ley y a la innovación, el desprecio por el capital humano…Hay decenas de problemas que nos impiden ser un país competitivo.
Con otro modelo productivo y con otra cultura empresarial este país no estaría en la situación en la que está. Los mismos trabajadores que hoy se dice que son vagos y casi maleantes serían trabajadores muy productivos con unas condiciones empresariales adecuadas y con empresas modernas. Si el trabajador que se dedica a poner piezas en una cadena de montaje, que envasa productos o que encaja piezas es menos productivo en España que en Alemania no es porque se vaya a almorzar o porque tenga “pachorra”, es fundamentalmente porque la máquina empresarial de la que forma parte es menos eficiente, porque la tecnología que usa es más anticuada, porque los diseños son menos atractivos o por cosas de ese estilo.
Respecto a lo de los contratos Llamazares tiene razón. Desde que Felipe González comenzó con aquello de los contratos temporales para jóvenes como mecanismo para favorecer el empleo la temporalidad ha subido de forma espectacular, estando muy por encima de la media europea. El fraude en contratos es masivo, se enlazan contratos temporales más allá de la legalidad con ligeros cambios en las definiciones del puesto para que parezca que se está desempeñando otro puesto cuando es el mismo, se tienen autónomos en plantilla cuando están trabajando a jornada completa y en exclusividad, cuando es un mecanismo pensado para freelance y gente que trabaja para varias empresas.
Cada una de las medidas que se han tomado para favorecer el empleo y reducir la temporalidad han llevado siempre a más temporalidad, y muchas veces a peor calidad de empleo. Las subvenciones sobre las que ha hablado Llamazares no han mejorado especialmente la situación.
El análisis de Gaspar es, esencialmente, correcto. Ahí estamos de acuerdo. Es injusto que los trabajadores paguen lo que es mayoritariamente una falta del empresariado español. Los empresarios han invertido en ladrillo en vez de en mejoras productivas, y ahora lo pagamos todos.
Pero claro, ahora viene la madre del cordero, ¿Cómo demonios se hace una reforma empresarial? Porque hacer una reforma laboral es fácil, abaratas el despido, bajas las cotizaciones de los empresarios a la S.S, reduces el salario mínimo…Cosas sencillas, para políticos que les gusta pensar poco y seguir ciertos mitos económicos.
Pero cambiar un modelo empresarial eso sí que es complicado, eso es cosa para políticos valientes, capaces e inteligentes. Francamente, entrar a intentar reformar la empresa española es un trabajo de largo alcance que necesita políticas que superen, de mucho, el tiempo de una legislatura.
Muchos puntos hay que tocar: Reforma de la mentalidad del empresario Español, orientación de las actividades económicas a la industria, reconversión tecnológica de las empresas, valoración de los recursos humanos, políticas de implicación de los trabajadores en el futuro y los resultados de la empresa, limitación de las primas ejecutivas, búsqueda de un sistema que evite la toma de riesgos excesivos por parte de los ejecutivos, búsqueda y potenciación de ciertos sectores económicos en los que el país pueda ser pionero, etc.
Desgraciadamente la típica fórmula de la subvención para conseguir objetivos determinados ha demostrado ser un fraude en este país. Una formula de sanción quizá no sería lo más adecuado en este momento, pues podría tener un efecto negativo. La implicación del estado en empresas y la iniciativa pública está limitada por las propias instituciones europeas. Necesitamos, pues, fórmulas originales.
Quizá necesitemos una reforma laboral. Puedo aceptar el contrato Alemán, puedo aceptar un intercambio entre una reducción de las indemnizaciones por despido por algún otro derecho social o buscar una fórmula diferente para éste, quizá haya que subir algo la cotización a la S.S del propio trabajador, acepto la subida de la edad de jubilación.
Pero si hacemos todo esto es de justicia y, sobre todo, de necesidad urgente en este país una reforma empresarial como pide Llamazares. Los empresarios van a tener que acostumbrarse a ganar menos, y los ejecutivos también. Se tiene que acabar la actividad especulativa y la cultura del pelotazo. La empresa va a tener que aceptar su parte de responsabilidad social y no autoconvencerse de que es una entidad angelical que da trabajo a los pobres e ignorantes trabajadores.
En un país en el que nos piden, y con razón, que nos apretemos el cinturón, TODOS han de apretarse el cinturón. Sería inadmisible que la disminución de las ventajas de las que gozan los trabajadores fuese la semilla de millonarios beneficios de algunos empresarios en el futuro.
Hace unos días el tribunal supremo de los EE.UU consideró ilegal el límite impuesto a las empresas para hacer donaciones políticas. Ante esto el presidente estadounidense, Barack Obama, hizo una dura intervención acusando al tribunal de abrir un camino peligrosísimo para la democracia americana.
Según Obama las empresas podrían "gastar millones de dólares en propaganda para persuadir a que los funcionarios electos voten como ellos quieren o para castigar a los que no lo hagan", y "no necesitamos dar más voz a los poderosos intereses que ya han ahogado la voz de los estadounidenses".
La indignación de Obama proviene en parte de la ética, pero también en parte del interés. Porque bien sabe Obama que esta decisión beneficia fundamentalmente a su contrincante partido republicano, representante de los intereses económicos más poderosos del país.
La verdad es que Obama tiene más razón que un santo. En una democracia como las actuales, en las que cada vez prima más el show, la imagen y el slogan, y cada vez menos el debate sereno, los proyectos serios y las reflexiones profundas, esta decisión otorga al partido que más dinero recaude una ventaja esencial.
Los políticos tendrán que someterse a los dictados de los intereses empresariales si quieren tener dinero para su campaña y que su contrincante no la tenga. Quien se oponga a este estado de las cosas tendrá muy difícil salir electo. La democracia puede ser comprada.
Afortunadamente en España y en Europa (no sé si en todos los países) la financiación de los partidos políticos está mucho más regulada. Los partidos políticos tienen financiación pública, además de la que tienen por las cuotas de sus afiliados. Pero fuera de ahí no hay mucho más, dentro de la ley me refiero.
Porque financiación ilegal de los partidos políticos hay. Ha habido casos conocidos, algunos han llegado a los tribunales y otros no. Pero no hay que ser zahorí para saber que hay muchísimos casos no conocidos, quizá sobre todo en las elecciones municipales y autonómicas. Porque la empresa Española no suele perforar pozos petrolíferos, crear tanques de combate o cosas así. De lo que ha estado ávido el empresario español ha sido de suelo y de licencias urbanísticas, actividad básica de nuestra economía hasta hace poco, y que depende fundamentalmente de los ayuntamientos.
Si en España se autorizase algo así creo que se generaría una situación escandalosa. Primero porque se generaría una diferencia abismal de ingresos entre partidos, con toda seguridad a favor del PP. Y segundo porque los políticos de este país se venderían como alfombras en un mercado persa. Quizá los primeras espadas no (aunque yo veo a Rajoy capaz de vender su alma al diablo si éste le hace presidente del gobierno), pero los alcaldes, diputados autonómicos, políticos de las diputaciones provinciales, etc. podrían prostituirse políticamente de una manera que a los políticos anglosajones ni se les ocurriría.
Afortunadamente en Europa creo que esto no estaría muy bien visto. No me imagino a los franceses, alemanes o ciudadanos de países nórdicos aceptando que las grandes corporaciones dominasen su política. Y aunque en la Europa latina posiblemente habría menos resistencia, creo que la ética de los países centrales de Europa sentaría doctrina en este aspecto.
Me gustaría acabar con un apunte Friki. Cuando era adolescente había un videojuego que me gustaba mucho. Se llamaba Final Fantasy VII, y era un juego de rol basado en un universo imaginario.
En este universo el mundo estaba controlado por una empresa, creo que se llamaba Shinra Inc. Shinra era una empresa energética que tenía a su servicio a los alcaldes y políticos de ese mundo, tenía policía militar a sus órdenes, dirigía las leyes, etc.
No era esta la primera historia de un mundo dominado por una gran empresa, pues ya muchos autores de ciencia ficción han teorizado sobre esto, pero la verdad es que a mis 15 años me daba bastante miedo que el mundo se convirtiese en algo así.
Desgraciadamente, el tribunal supremo americano ha dado un pequeño paso en la dirección de ese futuro tan aterrador.
¿Quién es Ángel Ossorio? Estoy seguro que más del 99% de los Españoles no sabrían responder. Quizá la mayoría de los lectores tampoco sepan responder. Es lógico, Ángel Ossorio no es un personaje histórico conocido ya que estuvo siempre en segunda fila política. Pero Ángel Ossorio es de esos personajes históricos que creo que habría que recuperar para romper los mitos de nuestro pasado más oscuro.
Ossorio se definía como “Cristiano, abogado y conservador” y esto es realmente lo que era, pero me gustaría añadir dos definiciones más: Republicano y patriota. Sí, así es.
Ángel Ossorio nació en 1873 en el Madrid de la primera república. Llegó a ser un abogado prestigioso a principios del siglo XX, lo que le llevó a interesarse por la política. Se afilió al partido liberal conservador fundado por Cánovas del Castillo en el que hizo carrera siendo diputado en el congreso hasta la llegada de la dictadura de Primo de Rivera.
Pronto Ossorio se destapó como un político moderado y opuesto a la violencia cuando en 1909, siendo gobernador civil de Barcelona, se opuso a la declaración de estado de guerra que hizo el gobierno maurista para sofocar la semana trágica de Barcelona y presentó su dimisión.
Ocupó varios cargos políticos durante los distintos gobiernos de Alfonso XIII hasta que Primo de Rivera fue proclamado dictador por el Rey. Ossorio se opuso, como buen liberal, a la dictadura de Primo de Rivera, lo que le llevó a acercarse a la oposición a la dictadura representada por los republicanos y, finalmente, también a los socialistas.
Ya en 1930 era de aquel grupo de ilustres intelectuales que se denominaban “monárquicos sin Rey”, colaborando con la llegada de la República a la que sirvió entusiastamente.
Ossorio era de estos políticos de derechas republicanos tan escasos en la España de la época. Totalmente legalista, le llegó a decir a su buen amigo Manuel Azaña que prefería ver a un insurrecto legalmente fusilado que arbitrariamente deportado. “Pero yo no quiero matar a nadie” le respondería Azaña. Ossorio no cedía, para él la ley y los procedimientos judiciales estaban por encima de cualquier cosa.
Ossorio era un social-cristiano, algo así como una especia de avanzadilla de lo que serían los demócratas cristianos más sociales después de la II guerra mundial. Sin embargo en la época que le tocó vivir era una postura condenada al fracaso. En la España de aquella época lo “cristiano” (católico en ese contexto) era profundamente conservador y defensor de los poderosos y privilegiados, y lo “social” era, por oposición, anticatólico.
Esa contradicción la vivieron también políticos como Miguel Maura y Niceto Alcalá Zamora, que a pesar de su presidencia no podía ocultar que su posición política era muy minoritaria. Esa derecha, católica y conservadora, pero a la vez demócrata y republicana vivía en una posición política muy precaria y con escasa influencia.
Al estallar la guerra civil Ossorio tomo la posición lógica como republicano y legalista, que era apoyar al gobierno legítimo de España, sea cual fuere este. Por eso se puso al servicio del gobierno del Frente popular desde un primer momento.
En las primeras horas de la rebelión Ossorio, por petición del primer ministro Giral, hizo un llamamiento por radio a favor del gobieno legalmente constituido, algo muy relevante por tratarse de una personalidad tan conservadora.
Después de esto se le nombró embajador en Bélgica, donde intentó hacer la máxima propaganda a favor del régimen republicano. La verdad es que esta experiencia le debió ser bastante dolorosa, pues Ossorio, persona recordemos muy católica, se dedicaba a perseguir a la jerarquía de la iglesia Belga que obviamente simpatizaba con Franco y que le ignoraba en el mejor de los casos, pues para ellos no era mas que un “rojo”. También el gobierno Belga era, según Ossorio, bastante Germanófilo lo cual hizo su tarea allí imposible.
Posteriormente el gobierno le nombró embajador en Francia y finalmente en Argentina, donde tuvo que abandonar la embajada en 1939 ante el reconocimiento de la República Argentina al gobierno de Franco, quedándose en el país hasta su muerte.
Su compromiso con la república derrotada sobrevivió a la capitulación de ésta, e incluso formó parte del gobierno de la república en el exilio como ministro sin cartera, aunque de forma más nominal que real pues el gobierno republicano estaba en Francia y Ossorio en Argentina.
Murió en 1946, año en el que aún se creía que las potencias aliadas desalojarían a Franco del poder, algo que él seguramente también pensaría.
Ángel Ossorio fue el mejor ejemplo de lo que era un liberal conservador digno de antes de la guerra civil. Su liberalismo, respeto a la ley y la legalidad, su cristianismo enfocado de manera social y su lealtad a la democracia le llevaron a oponerse a la rebelión militar del 36 y a ponerse del lado de la legalidad, por muy opuesto que fuese ese gobierno a sus planteamientos.
No fue el único conservador que se posicionó de esta manera. Luís Lucía, Portela, Irujo y otros muchos también lo hicieron. Tildados de “rojos” por la propaganda oficial del régimen victorioso es deber de la época actual rehabilitar la memoria de esa derecha republicana que jamás cedió ante el franquismo ni lo justificó.
No sé muy bien quien ha sacado este debate, pero la realidad es que el futuro de Zapatero se ha convertido en objeto de controversia, más en los medios de comunicación que en la calle, no obstante es un debate importante.
Tengo que reconocer que me da un poco de repelús el debate. Al final es el PP quien mayoritariamente da fuerza a los rumores sobre la retirada de Zapatero del primer plano político, supongo que con la intención de dar a entender a la opinión pública que es un nefasto presidente que se va a ir con el rabo entre las piernas antes de que lo echen las urnas. Y entrar a jugar a esto me parece rebajarse un poco, sobre todo viendo quien hace el debate con una osadía indigna.
Yo me opongo a tener que volver a elegir entre Zapatero y Rajoy una vez más. Este país parece que vive en el día de la marmota. Ya tuvimos que elegir por tres veces consecutivas entre Aznar y Felipe González, y ahora parece que va a pasar lo mismo con estos dos.
Y al final viendo estas cosas te das cuenta que la política de este país no es seria. Que Zapatero se presente por tercera vez políticamente no es tan raro, pues en el fondo ha sido votado las dos anteriores, lo que es grave es que un señor que se ha presentado dos veces y ha perdido las dos contra el mismo candidato pretenda presentarse otra vez. Es como decir “Señores, yo no me voy de aquí ni con agua caliente, así que háganme presidente porque si no me estaré presentando hasta que lo consiga”. Aznar lo consiguió por cansino, y Rajoy va por el mismo camino.
Los Españoles están sometidos elección tras elección a los mismos políticos por mucho que pierdan. El partido que lo presenta no tiene voluntad, ni nuevas ideas, ni capacidad de reciclaje ninguna. Un partido servil que somete a la población a su voluntad en contra de lo que la democracia manda, que es que la población someta al partido a su voluntad democrática.
Bien, una vez dicho esto (que si no reviento), entro en materia. Este país, a pesar de ser nominalmente una democracia parlamentaria, de facto es una especie de régimen presidencialista. Los partidos parecen sometidos a los líderes, los grupos parlamentarios apoyan siempre sin reservas a los gobiernos de su presidente, los ministros son casi siempre figuras secundarias a la sombra del presidente del gobierno. Todo esto con un transfondo perverso, que es que el presidente no tiene la libertad de otros líderes presidencialistas, pues al final deben servir al partido a modo de “padre”.
Esta es la realidad de nuestra democracia. Suárez, Felipe, Aznar y ahora Zapatero han sido casi reyes electos sin que nadie les hiciese sombra. Con esta realidad política, parece muy difícil que Zapatero no se vuelva a presentar. Si él quiere se presentará seguro, y si no lo tiene muy claro seguramente le convencerán para que se presente también, pues no parece que haya nadie en su partido que pueda presentarse a la presidencia.
Otra cosa es que Zapatero se niegue, bien por temas familiares o porque la situación a finales de 2011 esté como ahora, pues en ese caso muy probablemente perderá y tiene lógica que prefiera irse por la puerta grande que someterse a una derrota casi segura.
No contemplo que Zapatero vaya a hacer lo de Aznar, poner una marioneta al mando del partido para seguir mandando en la sombra. No le veo a Zapatero ese maquiavelismo, y tampoco veo que los personajes secundarios del PSOE sean tan calzonazos y tengan tan poco orgullo como Rajoy para prestarse a ser marionetas, aunque si rasca un poco más abajo le saldrían candidatos a patadas.
Objetivamente pienso que el único candidato con carisma suficiente (si es que eso existe en la política española actual) para poder dar batalla es el ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba. Rubalcaba es un político muy experimentado, que domina como nadie las declaraciones, los tiempos políticos, y sabe ser convincente. Muchas personas de derechas me han dicho que Rubalcaba es el único político del PSOE que les convence cuando habla, y realmente creo que es posible.
Pero Rubalcaba tiene un Handicap. Rubalcaba, una vez Solbes ya no está, es el único político que viene de la época del Felipismo. Presentarlo a él sería retroceder 15 años al pasado, algo que no tiene ningún sentido. Para eso mejor presentar a Alfonso Guerra, que no sé si ganaría pero tendríamos una campaña divertida, y a Rajoy le daría mil patadas en un debate.
De todos modos pienso que damos a Zapatero por muerto antes de tiempo. La política es imprevisible muchas veces, y sólo hay que recordar que nadie daba un duro por Zapatero en 2003, o lo que ha sucedido en Chile hace unas semanas por ejemplo. Rajoy es un candidato nefasto que tiene la desconfianza de casi todo el mundo, y con ese hándicap a poco que mejoren las cosas, aunque sea ficticiamente, las cosas pueden cambiar bastante.
Porque Zapatero tiene un arma poderosísima que no tienen sus rivales: Tiene suerte. Y como dijo Konrad Adenauer, la suerte es una flecha lanzada que hace blanco en quien menos lo espera.
Me ha hecho mucha gracia ver que anuncian en la televisión una película de la antigua serie Farmacia de Guardia, que emitían hace años en antena 3. Tengo que reconocer que nunca vi esa serie, pero me parece estar viendo una serie parecida en nuestra querida comunidad Valenciana, tan pepera ella.
Cuando Camps fue a declarar ante el juez por el caso Gürtel, el honorable president dijo que no tenía facturas de los trajes porque los había pagado en metálico, como suele decir cualquier persona que no tiene alguna factura que necesita.
La cantidad de dinero era elevada, así que no parecía muy lógico eso de ir con centenares o miles de euros en los bolsillos a pagar trajes en una tienda. Pero Camps tenía una coartada magnífica. Su mujer es farmacéutica, y el dinero lo había sacado de la caja de la farmacia de la mujer, por la que habría pasado antes de ir a Milano y Forever Young.
¿Se puede sacar miles de euros de una farmacia de barrio? Tendré que hablar con algún chorizo, policía o farmacéutico para que me comente si esto es posible, porque a mi me parece muy difícil semejantes cajas en un día vendiendo frenadoles y aspirinas, aunque también es cierto que hay medicamentos muy caros.
Pues bien, una vez la independiente justicia Valenciana ha absuelto temporalmente a nuestro casi prejubilado president hasta nueva orden, la farmacia parece que se ha establecido como símbolo regional valenciano, adelantando por la izquierda (perdón, por la derecha) a símbolos tan queridos como la horchata o la naranja.
Hace unos días se descubrió que el nuevo y flamante secretario general de la comunidad valenciana, Antonio Clemente, sustituto del defenestrado Ricardo Costa, se había comprado un estupendo Jaguar.
También Costa había tenido algún problemilla con un cochazo, que creo recordar que estrelló, y por ese incidente se supo el tren de gasto que llevaba el señor que decía tener la cuenta bancaria con mil euros negativos. Pero caso de Clemente, que nunca ha sido tan osado al hablar de su cuenta bancaria, es algo diferente. Clemente se compró el Jaguar con intermediación del Bigotes, que parece que le consiguió un descuento de 3.000 euros, habiendo grabaciones en el sumario del caso Gürtel sobre esta cuestión.
Claro, con el Bigotes por medio ya sabes que cosas normales, es decir, legales no te vas a encontrar. Y por eso los periodistas le preguntaron a Clemente si el Jaguar lo había pagado él, o en cambio era un regalo del vivaz y presuntamente corrupto empresario. Clemente respondió que el coche se lo había comprado él, ¿Cómo? ¿Con su sueldo de diputado? No, con su sueldo de Farmacéutico.
Siempre se ha dicho que los farmacéuticos eran bastante conservadores, sobre todo en los pueblos. Debe ser verdad, pues parece que el PP está lleno de ellos. Cuando estuve el la facultad un par de años estuve recibiendo clase en el aulario de la facultad de farmacia de la universidad de Valencia. Se ve que por allí repartían carnets del PP, pero ante mi despiste habitual no me debí dar cuenta.
Y ante este estado de las cosas no podía faltar el bufón del reino, el presidente de la diputación de Valencia Alfonso Rus. El payaso de Rus, que no pierde segundo en la vida para hacer el ridículo delante de un micrófono, dijo que el descuento que le consiguió el Bigotes a Clemente era una mierda, y que él le hubiese conseguido uno mucho mayor.
A Rus, propietario de un Ferrari con el que va a los mítines y que incomprensiblemente es capaz de conducir cuando difícilmente llegará a los pedales, esto del Jaguar le parecía cosas de pobres con mal gusto.
Como no hay mal que por bien no venga, esto de convertir la farmacia en un símbolo Valenciano me parece bien. Con tanto debate sobre los símbolos religiosos y los crucifijos en colegios y centros públicos, ¿Qué mejor que sustituir los crucifijos por la cruces verdes de la farmacia en los colegios valencianos? Es un símbolo universal que todos podemos aceptar, católicos o no.
Hace unos días fue fiesta en Valencia capital, al ser San Vicente Mártir. Siempre he oído que es fiesta sólo en la capital, “de cruces para dentro” reza la expresión. Es que en Valencia, caballeros, pasa todo de cruces para dentro.
Parece que el PP ha sacado la bandera del debate sobre la inmigración durante las últimas semanas. Quizá tras la polémica de Vic y Torrejón se han visto obligados a decir algo en este respecto, o quizá no ha sido más que esta patética costumbre del PP de sacar debates en función de la iluminación súbita de algún asesor, sin más sentido que el de arañar simpatías y votos, o defenderse de críticas.
El gobierno en seguida ha criticado al PP por abrir un debate “oportunista”, siendo irresponsable en sus palabras.
La verdad si analizas lo que ha dicho el PP hay bastante de improvisación, ¿Cómo que se concedan los derechos de sanidad y educación sin empadronamiento? Es una postura que, aunque pueda parecer lógica, no llego a entender, ¿Cómo se va a contabilizar la población inmigrante entonces? ¿Cómo se sabe cuanto personal sanitario se necesita o cuantos colegios si no sabemos cuantos usuarios va a tener ese sistema? La verdad es que la propuesta, si no es estúpida, necesita una explicación y una forma de llevarla a cabo.
Sin embargo la postura del PSOE también es cobarde y esperpéntica. Con el “ahora no toca” o “es oportunismo” se quitan el debate de encima, ¿Es que en un país con 4 millones de parados y sin expectativas de mejorar estas cifras a corto plazo no hay que plantearse nada sobre el modelo migratorio? La verdad es que estas palabras pueden llegar a ser irresponsables.
El flujo migratorio que ha sufrido España ha estado enmarcado en la realidad internacional de los últimos años. De siempre las personas han emigrado de forma más o menos general dependiendo el país, pero esto se enmarcaba en unos flujos, digamos, normales o bajos, y dependía más de la propia voluntad del trabajador que del país de acogida (aunque no siempre).
El modelo migratorio de los últimos 10 ó 15 años (que es el que ha vivido España mayormente) se enmarca más en el ámbito de la globalización. Igual que las empresas se deslocalizan, ha habido un procedimiento de deslocalización de los trabajadores que emigraban hacia los países con más oportunidades atraídos por su mayor dinamismo económico. Este modelo se distingue de las épocas anteriores porque ha sido mucho más grande, y porque su consecuencia ha sido la precarización de los trabajos de menos capacitación ante la enorme competencia. Aunque no hay datos, se supone que también ha traído un aumento de la economía sumergida.
Pero no nos equivoquemos. Los inmigrantes no llegan a un país para invadirlo o quedarse por la fuerza. Los inmigrantes vienen a España porque saben que encontrarán un trabajo, bien de forma legal bien ilegal. Y esa “demanda”, legal o ilegal, es la que produce la llegada masiva de inmigrantes.
Leo en el diario Público que España necesita todavía 7 millones de trabajadores extranjeros más en los próximos 20 años para garantizar el sistema de pensiones. Como la población envejece, este cálculo se hace teniendo en cuenta que la tasa de pensionistas no puede superar el 34%.
Bien, si redujésemos este argumento al absurdo nos daríamos cuenta que necesitaríamos casi multiplicar por dos la población de un país con este sistema de pensiones cada medio siglo. Y esto es un verdadero disparate, pues llegaríamos al límite maltusiano en cuestión de un par de siglos que lleva a las guerras y las hambrunas.
Es obvio, pues, que un país no puede estar multiplicando su población hasta el infinito y que eso no cabe en la cabeza de nadie, a no ser que seamos absolutamente miopes y egoístas respecto a nuestra propia existencia condicionando así la de nuestros descendientes. Por eso el artículo del diario Público, probablemente salido de la buena intención o directamente de la oposición a las propuestas del PP, no tiene ningún sentido.
Desgraciadamente, tenemos que ser conscientes de que la reforma del sistema de pensiones es algo inevitable, fundamentalmente en el sentido de la edad de jubilación. La edad de jubilación no va a poder quedarse en los 65 años, y por supuesto las prejubilaciones van a ser imposibles. El crecimiento de un solo año de la edad de jubilación ya produciría efectos balsámicos sobre nuestro sistema y esto es algo que vamos a ver aplicado en todas partes en no más de una década.
En la circunstancia actual, en un país con 4 millones de parados y sin buenas perspectivas, creo que todo el mundo en la administración del estado es consciente de que la única manera rápida de disminuir esta tasa de empleo es reducir el contingente de demandantes de empleo, y obviamente esto sólo va a ser posible ante la migración del trabajador hacia otros mercados. Es decir, o bien emigramos más a otros países en busca de trabajo, o bien la opción que parece más lógica, que es que los inmigrantes sin trabajo retornen a sus países.
Pero este debate es muy difícil de abrir. Quien lo plantee será acusado de xenófobo en menos que canta un gallo ante la dialéctica políticamente correcta en la que nos movemos. También es duro, ciertamente, decirle a una persona “Oiga, que sus servicios ya no son necesarios aquí, que se debe volver a su país”. Cuando has permitido, tolerado y abrazado la llegada de inmigrantes al país no es moralmente defendible echarlos porque ya no te interesan. Pero luego está la realidad, ¿Es aceptable omitir el problema? ¿Hay otra alternativa ahora mismo? Yo creo que no.
Y este va a ser un debate muy complicado que habrá que hacer con guante de seda. Pero hay que ser conscientes de la realidad. El español medio no es racista, no, pero sí es cada vez más xenófobo. Lo mostraran más o menos, pero no hay prácticamente persona que, en una conversación en confianza, no se queje de que hay muchos inmigrantes, que han producido un descenso de salarios en su sector, que algunos son molestos como vecinos, que crean problemas en la educación, etc. Y omitir esta realidad no es nada inteligente.
Las medidas deben ser tomadas, teniendo claro siempre donde están los límites. Una persona que lleva más de 10 ó 15 años en España debe poder quedarse en el país por mucho que no tenga trabajo. Lo contrario es inaceptable sobre todo en personas con arraigo. Pero los trabajadores que llegaron en los últimos tiempos, que están desempleados y que han agotado sus prestaciones, deben ser conscientes de que en este país tienen poco futuro, por lo menos a corto plazo.
Si el gobierno se pone una venda en los ojos cometerá un error gravísimo. Hace falta mucha mano izquierda pero también una política muy firme. No hacerlo es permitir en engrase de los engranajes de la xenofobia y del miedo, fatal receta para una sociedad. Y el problema no es que sea contraproducente para el gobierno, que lo es, el problema es que si las estas fuerzas se desatan pueden hacer la vida cada vez más incomoda a cualquier inmigrante establecido desde hace muchos años o a hijos de inmigrantes, además de abonar el campo para los demagogos y los populistas que crecen en este tipo de situaciones.
Manuel Pizarro
Hace unas semanas escuchando la radio me topé con un discurso sobre economía. Por la voz me pareció que quien hablaba era Manuel Pizarro, ex presidente de Endesa y número dos por Madrid de las listas del PP de las últimas elecciones, y realmente era él.
Pizarro hablaba sobre la encíclica Papal “Caritas in veritate”, que tiene unos importantes contenidos económicos y sociales. Incluso alguien ha llegado a compararla con la famosa encíclica de León XIII, Rerun Novarum, algo que quizá sea un exceso propio de quien quiere dar excesiva relevancia a ciertos hechos que no la tienen.
Bien, fue muy curioso escuchar a Pizarro hablar sobre la encíclica y sus aportaciones sociales. Pizarro habló de la economía especulativa, del pelotazo, e hizo ciertas referencias a su carrera económica, diciendo que él siempre decía a los accionistas de Endesa que quien quisiese especulación que no contase con él (en fin, dejo el apunte).
La verdad es que tengo que decir que no me desagradó lo que dijo Pizarro. Habló de economía real en contra de la especulativa, de la función social de la empresa, que las actividades económicas tienen una responsabilidad social. Pizarro, que parece ser es muy católico, me dio la sensación de que priorizaba su función de católico sobre la de alto ejecutivo, en la conferencia me refiero.
Pizarro, que empezó y acabó su carrera política en el debate con Solbes, no me dio mala imagen la noche del debate. Solbes ciertamente le barrió del plató, no por conocimientos económicos si no porque Solbes era zorro viejo en esto de la política, conoce el estado y su funcionamiento, y tenía acceso a todos los datos de las cuentas del estado. Sin embargo Pizarro se comportó de una manera algo más seria que otros políticos del PP, ya que por ejemplo aceptaba algunas de las explicaciones de Solbes sin intentar desviar el debate como hacen los políticos profesionales. Obviamente arguyó ciertas cuestiones económicas que le habían preparado sus asesores con algo de demagogia, pero en la improvisación me pareció bastante honesto.
Escuchar a Pizarro me hizo reflexionar sobre el papel de la religión y de la iglesia en esto de la economía. No podemos negar que la religión es una fuerza poderosa que es capaz de convencer a muchas personas, aún cuando el escepticismo religioso es cada vez mayor.
Y mi mente me llevó a recordar algunas realidades históricas, como las ocurridas en Europa después de la segunda guerra mundial. Es ese momento, ante la reconstrucción de Europa, los estados europeos occidentales decidieron recrear los cimientos de su convivencia política y como sociedad. Al calor del Keynesianismo, los estados europeos crearon los estados del bienestar, alguno de cuyos cimientos ya habían sido edificados a finales del siglo XIX o principios del XX.
Para esa convivencia política fue importante que los partidos que iban a competir electoralmente por la gobernación del estado y que se turnarían en el poder estuviesen de acuerdo en lo fundamental. Y así fue. La democracia, la libertad individual y el estado del bienestar fueron los cimientos pactados en las sociedades europeas.
Fueron generalmente pactos entre el partido de centro izquierda, socialista o socialdemócrata, y el de centro-derecha, generalmente representado por los demócratas cristianos.
Estos demócratas cristianos aceptaron el estado del bienestar de forma cómoda, pues en mi opinión era algo que podía cuadrar bien con la doctrina social cristiana y en el humanitarismo cristiano. Los socialistas también rechazaron ciertas políticas radicales y socializantes, cosa que tampoco les costó mucho pues ya en ese momento las doctrinas de Eduard Berstein habían sido mayoritariamente aceptadas.
Quiero recordar una vez más que en los 30 años siguientes al fin de la II guerra mundial y gracias a este “pactismo” social los países europeos occidentales (Excepto las dictaduras como España) vivieron la mayor prosperidad de su historia, llegaron al pleno empleo y redujeron la pobreza hasta convertirla en algo marginal.
Sin embargo esta no es la realidad de hoy. La democracia cristiana ha tenido destinos diferentes en cada país. En algunos como Italia han acabado en la izquierda ante la irrupción de una derecha populista. En otros ha acabado derechizándose en un sentido económico y abrazando posturas en algunos casos neoliberales, o formando parte de coaliciones de derecha más amplias.
Los “liberales”, antaño centristas, han ocupado la derecha con políticas de reducción del estado social, privatizaciones, eliminación de las ayudas sociales, etc. Desgraciadamente el pactismo posterior a la II guerra mundial desapareció.
La encíclica de Benedicto XVI, convenientemente aplicada, podría ser muy interesante para potenciar y defender el estado social europeo y poder volver a cierto modo de pactismo entre sectores de derecha y de izquierda en esta materia. Sin embargo este pacto de la izquierda con los partidos “católicos” es bastante difícil hoy debido fundamentalmente a la posición ultraconservadora de la iglesia católica en materia de moral pública. Esta discrepancia absoluta en la agenda “valórica” hace muy difícil llegar a consensos y a pactos.
Hubiese sido muy interesante, en una época como la actual de crisis y replanteamiento de nuestro modelo económico, una cúpula eclesiástica progresista, tanto en España como en el Vaticano. Un Juan XXIII o un cardenal Tarancón hubiesen sido muy útiles en la actualidad.
Lamentablemente, los ciclos de la historia no coinciden siempre como quisiéramos.
Todos hemos oído muchas veces como hay muchas personas que defienden de forma más o menos clara el Franquismo.
Muchas son personas de mediana o avanzada edad, que añoran ciertas cosas del pasado, como por ejemplo la seguridad ciudadana. Otros, algo bastante curioso, son personas jóvenes que no han conocido el franquismo o no tenían uso de razón para analizarlo, que más o menos opinan lo mismo quizá por reflejo de lo que han oído de sus padres.
Recuerdo, por ejemplo, un taxista en Asturias hace unos meses que mientras comentaba los paisajes que íbamos atravesando hizo un comentario concreto sobre un pequeño pueblo industrial, que parece ser tradicionalmente era de mineros: “Fijaos, estas casas de aquí las hizo Franco para los mineros. Estos, que son los que más se quejan del franquismo, son justo a quienes les regalaban las casas, ¿Os imagináis lo que valen ahora?”
Se refería el señor a unas casas que parecían bastante humildes en una zona de construcción bastante cuadriculada. Me pregunté en ese momento si tendrían estas opiniones algo que ver con que casi todos los taxistas oigan la COPE…
Vivienda barata y seguridad ciudadana suelen ser los argumentos para esta defensa parcial del franquismo, aunque también hay otros más originales sobre la moral pública, los despidos o el futuro de los licenciados.
Bien, esta es una situación que todos conocemos. Gente que defiende el franquismo y no lo recuerda como una mala época. Esto es algo en cierta manera lógico y que responde a este dicho de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Decirle a la gente que el pasado que ha vivido fue un infierno, como les dicen a los ex ciudadanos de la RDA, es algo absurdo y contraproducente, pues suele generar ciertos pensamientos de rechazo a la filosofía dominante, además de ser una simplificación absurda.
Pero creo que sí que es importante destacar un punto de estas argumentaciones. Quien las hace, las hace basándose casi siempre en su experiencia vital durante los años 60 o principios de los 70. En ese momento el franquismo ya era una dictadura muy suavizada por los acontecimientos internacionales y poco tenía que ver con las primeras etapas del franquismo, que fueron criminales y genocidas. Y justamente eso es lo que hay que destacar, para poder tener una visión certera sobre esa larguísima dictadura que fue acontecimiento central en el siglo XX en España.
Si hacemos una división del Franquismo creo que lo justo sería dividirlo en tres etapas, que paso a describir a continuación:
El Semi-fascismo (1936-1944)
Esta fue la etapa originaria del franquismo, consecuencia directa de alzamiento militar contra la segunda república. En este periodo el general Franco y su gobierno crearon un sistema político intermedio entre la dictadura militar española tradicional (con ciertos toques de feudalismo) y el fascismo moderno.
El régimen tenía como fundamento original la defensa de los privilegios de los grandes propietarios españoles, la implantación del catolicismo como religión oficial de la nación y controladora de la moral, y del ejército como columna vertebral de la nación. Sin embargo, el régimen combinó estos elementos con la estética del fascismo, con su militarismo social y, sobre todo, con el uso de la violencia política.
Se calcula que alrededor de 150.000 españoles fueron víctimas de la represión franquista en la guerra y en la postguerra (hablamos de represaliados, no de muertos en el frente). Esta cifra es propia de un genocidio, y no debería haber un español que no fuese consciente de este hecho.
La autarquía (1945-1959)
Después de la II guerra mundial y de la victoria de los aliados el régimen franquista temió por su futuro y llegó a pensar que las potencias aliadas podían invadir (o liberar) España. Eso hizo que el régimen parase casi en seco la represión política, conmutando casi todas las penas de muerte a partir de 1943.
Las potencias internacionales bloquearon diplomáticamente al franquismo y el régimen se encerró en si mismo entrando en un proceso autárquico. El régimen seguía siendo duro y represivo, aunque de forma mucho más comedida. Fueron años de hambre y de miseria, donde el país tenía muchas dificultades económicas. En 1956 España estaba a un nivel económico similar a 1936. Ante esta situación en un entorno de crecimiento europeo enorme, el franquismo cambió radicalmente de política, entrando en el gobierno muchos tecnócratas.
El Tardofranquismo (1960-1975)
La última etapa del Franquismo se caracteriza por su apertura económica. La emigración económica provocada por el régimen, la liberalización económica, el boom del turismo, las divisas de los emigrantes, los pactos con los EE.UU, etc. Provocaron aquello que algunos pro franquistas llaman el “milagro económico del franquismo”, que consiste básicamente en un crecimiento rápido que compensó el enorme desastre anterior.
En este periodo el régimen se fue suavizando progresivamente y se permitió una cierta liberalización de costumbres, en parte por la presencia de turismo en España.
Ya en los últimos años la oposición empezó a ser casi tolerada, pues quienes estaban en el aparato de estado sabían que el franquismo podía no sobrevivir a su fundador.
Cuando las personas alaban al franquismo lo hacen fundamentalmente recordando (o refiriéndose) a esta última etapa.
Pero esta etapa no representa la realidad del franquismo. El Franquismo originalmente era un semi-fascismo, que fue evolucionando por las presiones de un mundo que cambiaba, mostrando una versatilidad y una capacidad de adaptación envidiable, que seguramente sólo fue posible gracias a las limitaciones intelectuales y políticas del jefe del estado. Daba igual aliarse con la Alemania Nazi o con los EE.UU, la cuestión era mantener el régimen y el poder, no busquéis ética ni lógica a parte de esta en el comportamiento del régimen porque no la hay.
La realidad histórica del franquismo no es esa que muchos recuerdan. Es una guerra civil, una represión terrible y una hambruna larguísima. Este era el germen de ese régimen y es necesario conocerla, para que las generaciones futuras y presentes no confundan el franquismo y a Franco con la imagen del Señor Fraga bañándose en Palomares con el embajador Norteamericano.
Sebastián Piñera
Como indicaban las encuestas el líder de la derecha Chilena, Sebastián Piñera, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales Chilenas, sustituyendo del poder a la socialista Michelle Bachelet, que no se presentaba, y a la concertación, coalición de partidos que gobernaba Chile desde el retorno de la democracia en 1990.
La alternancia en el poder es algo normal de las democracias. De hecho hay una regla que dice que una democracia está verdaderamente consolidada cuando se produce la segunda alternancia, es decir cuando el partido del gobierno, que ha derrotado a su vez al primer partido que ha ganado las elecciones, vuelve a ser derrotado.
Pero Chile es un caso especial, no ya porque 20 años después de las primeras elecciones se haya producido la primera alternancia, si no por las razones de sus esquema político que son profundamente peculiares, como resultado de su historia. La comento por encima.
En 1973 la mayoría del ejército Chileno se subleva contra el presidente constitucional Salvador Allende, que muere en el bombardeo del palacio presidencial. Pinochet es nombrado Jefe de la junta militar, prohíbe los partidos y empieza una persecución política contra los defensores del gobierno Allende, muchos de los cuales tienen que esconderse o salir del país para no ser asesinados. De hecho hay miles de desaparecidos en Chile, presumiblemente asesinados por la junta militar.
Después de muchos años y un par de referéndums digamos poco transparentes en los que se aprueba una constitución con un régimen de transición, en 1988 se convoca un referéndum para validar a Pinochet en el poder por 9 años más. La oposición a esta opción de concentra en la Concertación de partidos por el NO, siendo sus principales partidos el socialista y la democracia cristiana, anteriormente rivales.
La derrota de Pinochet (que parece que la aceptó sólo por la presión de otros militares) abre un proceso de elecciones democráticas. La concertación, temerosa de que ganase un candidato próximo a la dictadura, decide presentar un candidato único, Patricio Aylwin. Esta alianza de partidos no sólo se produjo en las elecciones de 1989, si no que se ha extendido hasta el día de hoy, siendo la concertación la siempre victoriosa en todas las elecciones hasta hoy, teniendo 4 presidentes en su haber.
La concertación ha sido en cierta manera una alianza contra natura. La alianza de socialistas con demócrata cristianos ha llevado, por ejemplo, a que no se pudiese tocar lo que se llamo la “agenda de los valores” (Aborto, matrimonio homosexual, eutanasia, etc), e incluso el divorcio tuvo que esperar a 2004 (algo increíble en un país occidental) siendo además una ley bastante limitada.
Pero la presencia de los partidarios del general Pinochet al otro lado hacía que la concertación no se pudiese romper ante el peligro de que la separación produjese una victoria de los opositores.
Estas alianzas defensivas se han producido muchas veces en la historia pero nunca han tenido una duración tan larga como en Chile. Los Frentes populares, por ejemplo, acabaron todos como el rosario de la aurora por la propia disparidad de sus miembros. Pero en Chile este modelo ha tenido éxito, eso es innegable.
De todos modos Piñera no es un Pinochetista como otros en Chile. Él mismo ha declarado que votó en contra de Pinochet en el referéndum del 88, algo que es coherente pues en ese momento estaba próximo a la democracia cristiana. Luego se aproximo a la Renovación Nacional, partido que sí le valoró y en el que se quedó.
Dentro de la alianza por Chile (coalición que le apoya) es uno de los más lejanos a la figura del dictador. Dentro de la alianza hay desde ex ministros de Pinochet, simpatizantes, hasta los que fueron una oposición moderada como Piñera (Algo parecido a lo que le pasaba al PP hace unos años). Piñera ha dicho que no tendrá ningún ministro que lo haya sido con la dictadura, aunque también se ha dicho que no se marginará a nadie por haber sido colaborador de la dictadura.
Piñera no es un Pinochetista, no. Lo que es Piñera es un neoliberal y un hijo de las políticas neoliberales del Chile de Pinochet. Porque Piñera, a pesar de criticar las violaciones de los derechos humanos de la dictadura, ha defendido su política económica.
Pero lo que más miedo da de Piñera, por encima de sus colaboradores Pinochetistas, es su perfil personal. Piñera es un súper empresario, según algunos el hombre más rico de Chile. Piñera tiene inversiones en el negocio inmobiliario, farmacéutico, en aerolíneas y en otros muchos. Además, es propietario de una televisión y de un club de fútbol.
¿A quien os recuerda este perfil de súper empresario? Exacto, al primer ministro Italiano Silvio Berlusconi. Piñera, sobre el papel, tiene un peligrosísimo parecido a Berlusconi. De todos modos no tengo ninguna referencia sobre Piñera para decir que su parecido de Berlusconi es también en cuanto a carácter y personalidad.
Bachelet ha dejado de ser presidenta con unos índices de popularidad altísimos, mucho mayores que los otros presidentes de la concertación. Pero paradójicamente su sucesor ha sido derrotado.
Probablemente si Bachelet se hubiese presentado hubiese ganado, pero no deja de ser impactante que su “Delfín” (que fue presidente mucho antes que ella, pero bueno) haya perdido. Estas cosas sorprendentes pasan de vez en cuando y muestra hasta que punto las voluntades populares no se ajustan a la lógica y a la previsibilidad.
Se presenta un nuevo tiempo para estos partidos que, una vez en la oposición, deben decidir que camino tomar. Lo lógico sería que la democracia cristiana y los socialistas fuesen cada uno por su lado, por lo menos en elecciones presidenciales, pero si la derecha de Piñera se hace fuerte este camino no va a ser fácil.
Veremos que hace Piñera y que tipo de política realiza. Chile es el país más rico (menos pobre) del polo sur. Los gobiernos de la concertación han conseguido reducir la pobreza enorme de la época de la dictadura (sobre el 45%) hasta niveles Europeos. Sin embargo, Chile sigue siendo un país con desigualdades económicas terribles, mucho más acusadas que en EEUU y por supuesto que en Europa, con una clase rica terriblemente rica, como Piñera.
Si Piñera actúa como se espera, aplicando políticas neoliberales, lo normal es que esta desigualdad crezca, aunque prácticamente no le queden a Chile puestos que descender en el ranking de desigualdad. Vamos a ver si actúa con moderación y no destroza la básica política de protección social de la concertación, como sería inteligente por su parte si quiere que su trayectoria no sea efímera.
Dicen que los argentinos se parecen a los italianos mientras que los uruguayos se parecen a los españoles, ¿A quién se parecerá Chile? Yo sólo espero que Piñera no se parezca a su homólogo italiano.
En el siglo XXI los antiguos esquemas duales del mundo de la guerra fría se están empezando a romper. El mundo capitalista, que estaba dominado por la herencia anglosajona y fundamentalmente por los EEUU tiene hoy un polo más poderoso, que es la “comunista” China.
A pesar de que el PIB estadounidense es más alto (por varias razones) el principal productor de bienes de consumo es China. También es el principal emisor de gases contaminantes y de otros rankings similares.
China ha adoptado el capitalismo de forma radical y salvaje, alterando los equilibrios planetarios de forma muy importante. Porque China, país sin tradición democrática y con una mentalidad confucionista muy arraigada, ha entendido que tiene las condiciones necesarias para que el capitalismo brote con una fuerza sin igual: Es una dictadura y su población es esencialmente sumisa gracias a su carácter asiático confuciano.
En China pues no hay huelgas, no hay sindicatos que reclamen derechos sociales para sus afiliados, no hay una jornada laboral racional. El gobierno Chino, con esa mentalidad tan propia del comunismo de creer en dogmas, ha adoptado un dogma nuevo que es el crecimiento económico como único factor que importe.
Los antiguos Maoístas abrazan ahora a los inversores extranjeros, se jactan de las cifras de productividad, no les importa tener al “proletariado” hacinado en barracones, eso sí con los correspondientes karaokes vespertinos a modo de pan y circo. Los “comunistas” Chinos consideran ahora que el bienestar del “pueblo” está en el crecimiento económico del país, no en el bienestar personal de los trabajadores. Mao convertido en el padre del capitalismo más salvaje que se conoce.
Los neoliberales, los defensores de la globalización económica, han explicado muchas veces que el libre comercio favorecerá en principio a los países con costes laborales más bajos (los más pobres), pero cuando estos países empiecen a desarrollar los costes laborales se igualarán, y lo que era una competencia desleal pasará a serlo leal. Es pues cuestión de hacer un pequeño sacrificio temporal en beneficio de los más pobres (Por supuesto el sacrificio es del pequeño y mediano empresario y del trabajador, no de aquellos que hacen inversiones en esos países).
Este concepto, terriblemente discutible en otros campos, pasa a ser absurdo en el caso Chino. Porque por mucho que progrese China, por mucho que su economía se llegue a comparar en términos de PIB per cápita con la occidental, la situación de los derechos sociales en China no será como la occidental. Sin trabajadores reivindicativos, ni legislación social existente, ni gobierno democrático auditado por los ciudadanos, la legislación laboral China no será nunca como la occidental. Y por mucho que suban los sueldos estas personas trabajaran más horas y aceptarán hacerlo en unas condiciones peores, lo que nos situará permanentemente en una competencia desleal.
Pero la competencia no es sólo respecto a los productos y bienes de consumo producidos, si no nos podemos encontrar esta competencia del “capitalismo chino” en el comercio de debajo de nuestra casa, en la esquina de nuestra calle. Me refiero, por supuesto, a estos comercios regentados por personas de nacionalidad china, los famosos todo a euro, pero también las tiendas de ropa, de bisutería, e incluso últimamente los bares tradicionales que están empezando a ser ocupados por chinos de forma masiva.
Vamos a empezar por desmontar mitos: Se dice por ahí que los chinos no pagan impuestos. Eso no es verdad. Existe un convenio entre China y España para que una empresa china no pague los mismos impuestos a China que ya ha pagado al estado Español. Este convenio aplica a grandes empresas, pero no a bares y pequeñas tiendas. No obstante parece ser que los impuestos que pagan estas empresas son siempre iguales a los que paga una empresa Española, nunca menores.
Lo que sí es cierto es que hay otra legislación que afecta a los extranjeros que abren comercios y que indica que éstos no pagan la cotización a la seguridad social (los “autónomos”) durante unos años. Por eso estos comercios cambian de dueño cada 3 o 5 años. De todos modos estamos hablando de poco más de 250 € al mes.
Si no hay una diferencia sustancial en el tema impositivo, ¿Por qué los chinos se están haciendo con todo? Es una cuestión se cantidad de trabajo y dinero obtenido a cambio.
Gracias a esta maravillosa libertad de horarios comerciales que existe para el pequeño comercio en muchas comunidades autónomas los chinos tienen sus comercios abiertos la gran mayoría del día. Cuando quieres algo un domingo, un día festivo o una noche cuando está todo cerrado siempre hay un comercio chino abierto en el que puedes comprar lo que necesites, pues tienen casi de todo.
Por otro lado también estos comercios incumplen las leyes muchas veces. Los chicos que quieren hacer botellón y no han comprado botellas de bebidas alcohólicas antes de las 10 de la noche (hora a partir de la cual está prohibido comprar alcohol) acuden a los comercios chinos pues ahí se las venden.
Tampoco es extraño ver a chinos menores de 16 años trabajando bien en restaurante chinos bien en comercios de este tipo, cuando es algo ilegal.
Al final estos comercios sobreviven y se imponen porque abren 70 u 80 horas a la semana, trabajan tres o cuatro personas (generalmente de la misma familia) y se dan con un canto en los dientes si consiguen unos beneficios netos de 1.000 euros al mes. Ya no entro a hablar de las mercancías que venden, de origen generalmente chino y de bajísima calidad, si no de la cantidad de trabajo respecto a los beneficios.
Cualquier español no podría mantener un comercio en estas condiciones. Para un Español es invivible esta vida de vivir para trabajar, no puede tener a sus hijos trabajando para el negocio familiar pues estos estudian, tienen intención de emanciparse, etc. Y obviamente esto no es posible en el terreno económico en el que nos movemos.
Hoy en día el comercio, la tienda, el bar, es muchas veces la salida que tiene las personas que no tienen un oficio específico y que no encuentran trabajo. La mayoría de bares y tiendas de España otorgan a sus propietarios unos beneficios económicos no mucho mayores a los de un trabajo asalariado con el agravante de que las horas de trabajo son mayores y la inseguridad también. Son trabajadores por cuenta propia asimilables a cualquier asalariado. Y en este contexto, con esta competencia, estos comercios están cayendo más allá de ese punto límite en el que dejan de ser rentables.
Hace unos años una amiga argentina me dijo que ella no compraba jamás en las tiendas chinas, pues en su país los chinos habían hundido el comercio argentino (junto con la convertibilidad y el neoliberalismo de Menem). Estuve reflexionando sobre esto durante un tiempo, y conforme pasó el tiempo me dí cuenta que mi amiga tenía razón, y que la sobredimensión de los negocios chinos es un riesgo para la economía del país.
Desde ese momento no compro jamás en este tipo de locales (Sí que voy a restaurantes japoneses que me gustan mucho). Prefiero comprar un pegamento en el kiosco de la esquina por un euro que pagar 60 céntimos en un chino.
El pequeño comercio ha sido la salida laboral de muchas personas durante muchos años. Si compramos en comercios chinos o similares lo que estamos provocando es que estos comercios se apoderen de todo. Y si esto sucede hundiremos al hostelero local, al comerciante local, y potenciaremos un estado de las cosas que nos puede impedir en el futuro tener la alternativa de abrir un comercio determinado.
Si potenciamos esto estamos potenciando la autoexploración, estamos potenciando las jornadas de trabajo sin fin y los sueldos de miseria. Estamos dando alas a cosas que finalmente nos pueden afectar a nosotros mismos.
Lo he defendido muchas veces: El ciudadanos deben ser responsables y deben ser conscientes de que sus acciones suponen una alícuota parte de la economía y la sociedad.
Igual que hay que evitar abusar de la sanidad pública, igual que hay que evitar el fraude en el cobro de las prestaciones de desempleo, también es importante ser responsables con el consumo que hacemos. Validar a un empresario pirata con una compra es como validar a un político corrupto con un voto.
Es cierto que igual no existen los mecanismos necesarios para que el ciudadano sea consciente de la repercusión de sus acciones como consumidor (pienso ahora en la burbuja inmobiliaria), pero creo que debemos empezar a crear una conciencia en este sentido. Si no acabaremos creando monstruos que se nos llevarán por delante.